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Actulizado 12:30 AM UTC, Jul 15, 2024

Estrada engrandece La Encina Flamenca con ‘Tributo al Maestro’

La Encina Flamenca 2023. ‘Tributo al Maestro’. Cante: Julián Estrada. Guitarra: Manuel Silveria. Palmas: Richard Gutiérrez y Alberto Parraguilla. Lugar: Restaurante El Palomar – Peña La Encina de Encinas Reales (Córdoba). Día: Sábado, 11 de marzo de 2023. Aforo: Lleno.

El pasado sábado se volvió a colgar el cartel de aforo completo en la Peña Flamenca La Encina de Encinas Reales con aficionados llegados de todos los rincones del territorio andaluz.

Y es que esta entidad lleva años luchado para que el flamenco siga presente en su localidad, un pequeño pueblo del sur de Córdoba de poco más de 2.000 habitantes.

Con una actividad flamenca seria y de calidad confecciona año tras año un ciclo flamenco llamado La Encina Flamenca por donde pasan las grandes figuras del flamenco.

En esta ocasión se subía a las tablas Julián Estrada acompañado a la guitarra de Manuel Silveria y las palmas de Richard Gutiérrez y Alberto Parraguilla.

Tras una cena donde se pueden degustar las típicas comidas de la zona tocó como postre un recital de flamenco que quedará grabado a fuego en el alma de los presentes.

Comenzó por fandangos de Lucena, los de Cayetano, («En criticar y murmurar») y es que en estos cantes típicos de esta zona donde Julián se desenvuelve como pez en el agua, hizo alusión al hombre que se los enseñó, el fallecido Pepe Arias, al que tanto le debemos en el mundo del flamenco.

Continuó por farruca con letra y música del Maestro Fosforito («De tu lao’ no me voy más»). Después soleá («Las fatiguitas que estoy pasando») y para terminar la primera parte tientos-tangos («En tus palabras no creo»).

Tras un breve descanso, malagueña («Se la llevó Dios»), que remató con abandolaos («Nazareno y olivares»); continuó por alegrías de Cádiz («El corazón tengo a oscuras»).

Después, con un mágico tributo por tangos acordándose de El Chino de Málaga, Jiménez Rejano, etc., donde nos hizo pasear por el tiempo en un recorrido por Andalucía de la mano de esos grandes genios que un día tuvimos en esta vida.

Silveria, con su guitarra, nos dirigió con sonidos que parecen venir de otro mundo, para nacer con el Guadalquivir en la Sierra de Cazorla y para la eternidad morir en Sanlúcar de Barrameda. Siguió por fandangos («A querer y perdonar yo quiero enseñar a mis niños») hasta poner al respetable en pie con un aplauso tan largo y cariñoso que fue incapaz de bajarse de las tablas sin antes cantar por bulerías («Me gusta el mes de mayo, me gusta la primavera») para terminar regalándonos una saeta («Por qué no te detienes Judas en la venta») y poner el aroma de las fechas que pronto vendrán.

Hace tiempo que no asistía a un recital tan completo. Diez cantes hizo este artista pontanés que está en el momento más dulce de toda su carrera artística, con un gran metal de voz, una afinación milimétrica y una forma perfecta en la ejecución de los cantes que lo hacen ser todo un maestro de este arte.

Silveria llegó, abrió la maleta, cogió su guitarra y de dentro de ella sacó poquito a poco todo un conservatorio, una vida en los escenarios y mil y una batallas, para seguir regalándonos momentos mágicos. Su toque de improvisación, su virtuosismo y perfección en el acompañamiento al cante lo hacen ser uno de los grandes genios actuales en la guitarra de acompañamiento.

Richard Gutiérrez y Alberto Parraguilla pusieron con sus palmas el sabor y el aroma que le faltaba a la noche.

Hago este escrito para que quede un testimonio de que yo también viví las noches de La Encina Flamenca.

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