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Actulizado 1:01 AM UTC, Apr 24, 2024

Noche mágica en Zambra

XXIX Noche Flamenca de Zambra. Cante: Ezequiel Benítez, Arcángel, Aurora Vargas, Julián Estrada, Israel Fernández y Miguel de Tena. Guitarra: Paco León, Miguel Ángel Cortés, Manuel Silveria, Jesús Zarrías, Diego del Morao y Patrocinio Hijo. Palmas: Manuel Cantarote, Diego Montoya, Los Mellis, Richard Gutiérrez, Alberto Parradilla, Marcos Flores, El Pirulo, Ané Carrasco, Luis Dorado y Tolo Escabias. Viola: Rosa Escobar. Bajo: Juanma Ruiz. Baile: Rafael Ruiz. Percusión: Miguel Santiago. Presenta: Manuel Curao. Lugar: Recinto Deportivo junto al Río Anzur de Zambra (Rute, Córdoba). Día: Sábado, 1 de julio de 2023. Aforo: Lleno (unas 2.000 personas).

Un año más, junto al río Anzur, en la Campiña Sur cordobesa y con una luna casi llena como testigo, surgió la magia del flamenco.

Lo primero que sorprende en Zambra es contemplar cómo esta aldea de Rute es capaz de poner en pie un recital de esta categoría; sin duda, uno de los mejores de Andalucía, que es decir del mundo. Manuel Curao, reputado periodista y gran conocedor del flamenco así lo afirma. Se respira gran expectación y buen ambiente. Los aficionados de pueblos vecinos llegan pertrechados con sillas, mesas, neveras, incluso cojines, para hacer más cómoda la noche. Todos saben que estarán aquí hasta altas horas de la madrugada.

El espectáculo comienza por tientos, con el jerezano Ezequiel Benítez. La guitarra de Paco León, siempre certera, introduce la soleá en la que Ezequiel muestra el poderío de su voz. Sigue por alegrías, acompañado con las palmas de Manuel Cantarote y Diego Montoya. Luego llegan los fandangos: “El perdón y la verdad// recomiendo a mis amigos.// El perdón y la verdad// no te dan enemigos// te regalan libertad”. Y termina por bulerías, pataíta incluida. El arte, el salero y la gracia del jerezano satisfacen al público.

Arcángel, con La leyenda del tiempo, nos trae a Lorca y a Morente: “Ay, nadie puede abrir semillas// en el corazón del sueño// y el sueño va sobre el tiempo// flotando como un velero…” Acompañado por la voz de Los Mellis va a enlazar, sin pausa, tangos, caña, liviana… Miguel Ángel Cortés muestra su maestría desde el primer acorde y nos lleva a lo sublime con la seguiriya. El cantaor onubense dedica a Pansequito un fandango y pone fin a su actuación con el clásico Calle Real del Alosno, su pueblo.

Alzo la vista, la Osa Mayor seguida de Arturo nos vigila desde el cielo y sobre el escenario una estrella, Aurora Vargas. Cantaora de prestigio, con duende y extraordinario compás. Viene acompañada a la guitarra por Paco León, que hace doblete esta noche. Al compás están Manuel Cantarote y Diego Montoya. Abren por alegrías y continúan con una soleá de Tomás Pavón: “Anda y cuéntale estas quejas// al que fuera tu enemigo…// Que hasta el corazón me duele// de hacerlo bien contigo”. Por tangos, Aurora muestra su fuerza y despliega la energía que caracterizan sus actuaciones en directo. Con las bulerías se arranca a bailar y cierra por fandangos.

Tiempo para el descanso. Se palpa un ambiente festivo, de familias bien avenidas. Espontáneos que cantan y bailan por todas partes. El público es ahora el protagonista.

Julián Estrada, con el anunciado ‘Tributo a Fosforito’, viene acompañado por nueve músicos. Manuel Silveria y Jesús Zarrías, a la guitarra; Rosa Escobar, a la viola; Juanma Ruiz, con el bajo; el baile de Rafael Ruiz; la percusión de Miguel Santiago; y a las palmas, Richard Gutiérrez y Alberto Parradilla. Toda una orquesta que sorprende con un tema original, tipo seguiriya y un aire con sabor al Lebrijano y la Orquesta Andalusí de Tánger. ¡Qué bien suena la malagueña de La Trini, con abandolao de Juan Breva!; y la farruca, un bello cante que se prodiga poco en los festivales. Siguen por alegrías y una solemne granaína, dedicada a Fosforito: “Dicen que lloró Boabdil// el día que perdió Graná…”. El acompañamiento instrumental arropa la voz nítida de Julián. La despedida es por tangos y bulerías. Aquí surge de nuevo con fuerza el vertiginoso baile y taconeo de Rafael Ruiz. Ante la insistente petición del público, el cantaor nos regala unos fandangos.

Llega el turno de Israel Fernández, con la guitarra de Diego del Morao y el compás de El Pirulo, Marcos Flores y Ané Carrasco. Suenan cantes de Levante: “Dios mío que va a ser de mí// decía un niño llorando.// Se han llevao’ a la mare mía// y ya no seré feliz// ni pa’ los restos de mi vía”. Viene Israel de triunfar en el Teatro Cervantes de Málaga, con un recital basado en su disco ‘Pura Sangre’. De ahí surge una soleá por bulería y los tangos Querencia. Gusta al aficionado la voz limpia del cantaor, que llega al corazón. Aires de fiesta nos traen las bulerías y se despiden con fandangos.

Para despedir la Noche Flamenca llega Miguel de Tena. Junto a él la guitarra de Patrocinio Hijo y el compás de Luis Dorado y Tolo Escabias. Para empezar, sorprenden con un romance de Pepe Marchena, muy aplaudido por el público. La guitarra prodigiosa de Patrocinio nos lleva a la soleá: “Tengo una pena, una pena…//y un dolor grande que a mí me mata”. Le siguen tangos. Con la granaína, Miguel proyecta su torrente de voz. Pepe Pinto se hace presente con El beso: “A mí nadie me da un beso// decía un niño llorando…” No falta un recuerdo para El Cabrero, a quien dedica un sentido fandango. Con este palo, el de Ruecas (Badajoz) se va a despedir cantando sin megafonía, jaleado por un público entregado que ha disfrutado de todos y cada uno de los artistas que han subido al escenario. De hecho, todas las intervenciones han sido aplaudidas con fuerza y con los aficionados puestos en pie. Sin duda, una noche flamenca de las que no se olvidan.

Texto: Inmaculada y Antonio Gavilán. Fotos: Toni Blanco.

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