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Triunfo apoteósico de Manuel Liñán con ‘Viva’, posiblemente el mejor espectáculo del siglo

XX Encuentros Flamencos – Festival de Otoño de Granada. ‘Viva’. Coreografía y dirección: Manuel Liñán. Intérpretes: Manuel Liñán, Manuel Betanzos, Jonatan Miro, Hugo López, Miguel Heredia, Víctor Martín y Daniel Ramos. Guitarra: Francisco Vinuesa. Cante: David Carpio y Antonio Campos. Violín: Víctor Guadiana. Percusión: Kike Terrón. Lugar: Teatro Isabel la Católica de Granada. Día: Jueves, 5 de diciembre. Aforo: Lleno (500 personas).

Triunfo apoteósico de Manuel Liñán y compañía el viernes pasado en Granada, en el teatro Isabel la Católica, donde presentó ‘Viva’, posiblemente el mejor espectáculo flamenco del siglo XXI. Liñán puso en pie en numerosas ocasiones al público y cosechó la ovación más calurosa que yo recuerde.

El joven granadino acreditó ser el mejor bailaor y, a la vez, la mejor bailaora del mundo. Y es que Manolillo, que es como lo llaman los lugareños, bailó junto con otros seis varones vestido de mujer, en un espectáculo sorprendente, lleno de fuerza, gracia y colorido.

Habría que remontarse a un pasado muy lejano para recordar un baile tan espectacular como el taranto que se marcó Liñán.

‘Viva’ es una propuesta valiente, fresca y transgresora, una confusión de sexos, un revoltillo de mujeres andróginas con varones afeminados, un sueño de libertad ideado por un Liñán coreógrafo, cuya imaginación no tiene más límites que su personal manera de entender el baile. La presencia de su Granada natal acompaña siempre los montajes con referencias a los personalísimos tangos de Enrique Morente y a la canción del mariquita de Lorca, que viene al pelo al motivo de la obra.

El mariquita se peina
en su peinador de seda.

Los vecinos se sonríen
en sus ventanas postreras.

El mariquita organiza
los bucles de su cabeza.

Por los patios gritan loros,
surtidores y planetas.

El mariquita se adorna
con un jazmín sinvergüenza.

La tarde se pone extraña
de peines y enredaderas.

El escándalo temblaba
rayado como una cebra.

¡Los mariquitas del Sur
cantan en las azoteas!

Justo es mencionar la calidad del elenco artístico que acompañó al granadino. Gran aplauso se llevó Hugo López cuando alternó sus vertiginosos taconeos con poses de mujer picarona, en una figura enjuta y próxima a los dos metros de estatura. El resto de bailarines tuvieron su espacio de lucimiento, siempre arropados por dos extraordinarios cantaores, una brutal guitarra flamenca, el buen hacer del percusionista y el apoyo lírico en los momentos precisos de un violín.

No se pierdan este espectáculo allá donde se represente porque no habrán visto nada parecido.

Fotos: marcoGpunto y Pellizco Flamenco
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