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Tremenda cita flamenca

Festival Alhautor. Cante: Israel Fernández. Cante, bajo y guitarra: Rosario La Tremendita. Cante y guitarra eléctrica: Cristian de Moret. Guitarra: Rubén Lara. Lugar: Finca El Portón de Alhaurín de la Torre. Día: Sábado, 14 de agosto de 2021. Aforo: Lleno.

La cita en Alhautor del pasado sábado estaba completa. Puntual abrió el espectáculo la trianera Rosario La Tremendita. Sentada sobre una caja, vestida con look roquero y mostrando su larga y rizada melena que contrasta con la otra parte totalmente rapada se mostraba Rosario, con una naturalidad que la hizo cercana desde el primer momento. Se mostraba segura sobre el escenario, controlando cada momento, cada compás, cada artista de los que la acompañaban. Hizo unas seguiriyas, seguidas de la soleá, en la que se acordó de su Triana del alma con guiños a Antonio El Arenero y a Cobitos. En las bulerías, cantó por caña, y luego se acordó de Camarón y de Lola Flores con A tu vera. Le siguieron las alegrías porque, en palabras suyas, «Se estaba acordando del agua». Tiene la capacidad de empatizar rápidamente con el público y tenerlos atentos durante toda la actuación. Explora en el cante nuevos caminos y nuevas fusiones. En su intervención utilizó instrumentos como la guitarra eléctrica o el bajo, caja y palmas. Acompañándose sola con la guitarra (eso sí que tiene más mérito) se llevó casi toda la noche, cuando no hacía compás en la caja sobre la que estaba sentada. No puede parar quieta, como ella misma dijo. Y dejó al público con ganas de más. Y como ella dice: «¡Qué toma!».

Por su parte, Israel Fernández y Rubén Lara llegaron, sin presentación alguna, y se sentaron. Enfrente un auditorio que aplaudía con fervor a los dos pedazos de figuras que son. Empezó a cantar por soleá y estuvo el toledano trece minutos haciendo diferentes estilos, deleitando al personal con esa voz y ese quejío tan emocionante que tiene. Siguió con cantes de levante tarantos y cartagenera. Tientos-tangos con broma incluida: «Los tientos son como los tangos, pero diferentes». Las bulerías las dejó para el final; entre las letras incluyó la de la duquesa democrática, rescatada de su admirada Pastora Pavón y que ahora está popularizando él. El público no dejaba de halagarlo, de vitorearlo, de aclamarlo, conscientes de la gran figura que es.

Y es que Israel no es un cantaor al uso por muchos motivos. La estética tan personal envuelta en esa melena leonina, con ese look que crea tendencia, esa frescura al cantar, esa rapidez con la que liga los tercios, así como el amplísimo repertorio de letras que sabe. Al contrario que otros cantaores que llevan años cantando lo mismo y amplían repertorio con cierta periodicidad, él no, él canta de un festival a otro letras o cantes que nunca se le han escuchado. Siempre innova, siempre suma, siempre triunfa.
El arte del toledano es inconmensurable: se acuerda de lo antiguo (la base de la que bebe) y lo respeta, pero también introduce letras modernas que hacen al público conectar más rápido con su personalísimo sello. Por todo ello, y más aún, Israel es hoy un icono dentro y fuera del panorama flamenco. Auguramos a este artista muchos triunfos, y no sólo en las fronteras del flamenco.

Tremendita
Tremendita

¿Qué decir de Rubén Lara? Este malagueño de Cañete La Real es un guitarrista con un toque exquisito. A la afición la tiene conquistada desde hace una buena temporada y es de los que tienen más proyección futura. Es el guitarrista de cabecera del gran Antonio Alvárez y además lo reclaman artistas como Israel, Fernando Canela, Lela Soto o Agujetas Chico, con quien brilló en Casabermeja con unos fandangos impresionantes. Un figura, un artista. Imposible perderle la pista.

La simbiosis que hay entre ellos no pasa desapercibida. Se despidieron con unos fandangos, al ver al público tan entregado, que les aclamaba en pie sin parar de aplaudir.

El de Alosno fue el que cerró Alhautor. Cristian de Moret comenzó probando y solo con su guitarra en el escenario. Su cante por guajiras con mezcla roquera abrió su actuación e hizo pensar ya de entrada que hay que escucharlo antes de opinar. Su voz rasgada ayudaba a seguir en ello. Es difícil sacar del cante los estilos porque los tenemos aprendidos y lo difícil está en extrapolarlos a otras músicas y fusionarlos. Seguimos escuchando. Continuó con un romance también en términos musicales roqueros. El fandango de su tierra, en honor a Paco Toronjo, lo acompañó con el piano con aires de jazz. Interesante. Hubo un homenaje a Camarón con una versión de La leyenda del tiempo que el público coreó. Hizo debla, granaínas y alegrías de Cádiz.
Citó en varias ocasiones su disco ‘Supernova’, el primer CD que lanza después de haberse forjado como cantaor de artistas, haciendo coros, tocando instrumentos. En la actuación estuvo acompañado por su hermano con el bajo. Una mezcla de ritmos y sonidos con base flamenca… que gusta. Tiene su mérito crearla.

Tremendita

Se dio la circunstancia de que los tres artistas que subieron al escenario tienen un vasto conocimiento del flamenco. Cada uno actuó en torno a una hora de duración y sin ningún intermedio. Al salir, no se pudo tomar nada en la barra con lo cual no se pudo comentar sobre la noche allí vivida. Nos la llevamos en la memoria y para casa.

Fotos: Anabel Ramírez y Alhautor.

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