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Teatro flamenco con humor y buen gusto

‘La Gloria de mi mare’. Choni & Cía Flamenca. Baile: Asunción Pérez ‘Choni’. Actor: Juanjo Macías. Cante: Alicia Acuña. Guitarra: Raúl Cantizano. Lugar: Teatro de Las Lagunas (Mijas). Fecha: 24 de febrero. Aforo: Dos tercios.

Tuve ocasión de ver, recientemente, a Choni & Cia Flamenca en el auditorio del Museo Picasso de Málaga, con un espectáculo (‘Flamenco tratado’) inspirado en el que nos ocupa (‘La gloria de mi mare’), si bien fue una versión reducida y adaptada. En este caso, se trata de una obra teatral con el baile y el humor como elementos centrales, ambientada en la época de los cafés cantantes.
 
De entrada, suena la copla La niña de puerta oscura. La madre de la artista (Juanjo Macías) hace playback mientras la hija (Choni) se viste al trasluz. Tiene, por tanto, más peso lo teatral; verbigracia, la protagonista se viste y desviste en el escenario.
 
Por guajiras, la bailaora sevillana ha cambiado el abanico que utilizaba en el Picasso por un quitasol. Se muestra cándida, con gracia y donaire. En las seguiriyas, con bata de cola y castañuelas, se muestra profunda y sentida. La solemnidad propia de este palo se ve alterada por la irrupción en escena de la madre. Entre carcajadas, uno se estremece con el pellizco de Alicia Acuña. Apoteósico remate por bulerías.
 
Macías hace guiños humorísticos a algunos críticos flamencos o de danza, caso de Marta Carrasco (ABC) y Manuel Bohórquez (El Correo de Andalucía), y a compañeros de profesión de Choni, como Rubén Olmo.
 
Choni, ataviada con mantón, baila con solvencia la caña. Domina la técnica, tiene arte y transmite. En las bulerías, le aplauden cada desplante. Macías permite, con su monólogo, que el cuadro flamenco se tome un descanso y, acto seguido, interpreta unos tanguillos con Raúl Cantizano a la guitarra.
 
Vuelve Choni, descalza, para la zambra. En este caso, a diferencia de en el Picasso, más flamenca, menos exótica. Suena preciosa La niña de fuego en la voz de Acuña, con Caracol en el recuerdo y Cantizano, a la guitarra, siempre eficaz, y con vis cómica. Acuña, ahora de pie, se convierte, por unos momentos, en la protagonista. Llena el escenario con su bata de cola y derrocha arte y salero, pero entra en escena Choni, también con este traje de flamenca, y se produce un duelo por alegrías. La madre, contrapunto humorístico, también aparece con bata de cola.
 
Seguidamente, Macías canta unas sevillanas corraleras. Y de la comedia, al drama. Acuña entona una copla por el fallecimiento de la madre de la artista, en la que destaca su estupenda modulación de voz, con la que te encoge el corazón. Choni & Cia Flamenca  demuestran que el teatro y el flamenco no sólo no están reñidos sino que casan a la perfección, siempre que se haga con talento y buen gusto, como es el caso.
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