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Baile con arte y humor… mucho humor

III Ciclo ‘Flamenco en el Picasso’ – Málaga. 3/2/2012 

El espectáculo que ofreció Asunción Pérez ‘Choni’ y su compañía flamenca (Alicia Acuña, al cante; Raúl Cantizano, al toque; y Juanjo Macías, como contrapunto humorístico), el pasado viernes en el auditorio del Museo Picasso de Málaga, tuvo como elemento central el baile, pero aderezado con grandes dosis de humor.

Fernando Iwasaki introdujo el acto dando lectura a un breve relato alegórico, humorístico y futurista sobre el arte y cante tibetano (léase flamenco). En esa línea, el humor estuvo presente desde el principio, personalizado fundamentalmente en la figura de Juanjo Macías, en el rol de Gloria Jiménez, madre de la artista, Choni (Estrella Jiménez en la obra), a quien presenta y ensalza, al tiempo que diserta sobre el flamenco, no en vano el evento se presentaba bajo el epígrafe ‘Tratado flamenco’.

Choni, abanico en ristre, baila la guajira con gracia y donaire. Prima el braceo grácil y el juego del abanico. La guitarra de Cantizano suena cristalina. La voz de Acuña es muy flamenca, con ecos profundos. En el zapateado, Choni disfruta y se gusta. Todos actúan (como actores) a la par que interpretan (como músicos). Una delicia.

Ataviada con mantón, la bailaora sevillana arrostra la caña y le da la réplica con su baile, cargado de profundidad y matices, a una interpretación muy sentida de Acuña. El público acaba entregado cuando el ritmo se vuelve frenético, ante los desplantes de la bailaora. Juanjo Macías sigue aportando la nota de humor. Su exposición acerca de la historia del baile la ilustra Choni, ahora con bata de cola y castañuelas. Pese a la indudable dificultad que entraña este traje, lo maneja con soltura y maestría, siguiendo los cánones de la escuela sevillana de baile.

Suena hiriente la seguiriya en la voz de la cantaora sevillana. Choni deleita al respetable con momentos de especial jondura. Incluso en este palo tan solemne están bien traídas las dosis de humor de Macías. Lo que parecía una despedida por bulerías deviene en que la bailaora cambia su indumentaria por otra más exótica para interpretar la zambra, en un claro homenaje a Manolo Caracol. De hecho, Acuña canta La niña de fuego. Choni despliega toda su sensualidad en un baile cargado de elementos orientales.

En el adiós, número final en recuerdo al añorado

Carlos Cano y su entrañable Verigüés fandango,  con el que el granadino recurrió al spanglish y a referentes musicales como los Stones. Todos con gafas de sol, Juanjo Macías como intérprete y el resto, como banda, con platillos, castañuelas y guitarra. El público, puesto en pie, aplaudía agradecido por haber pasado un rato muy agradable. 

Foto: J. L. Gutiérrez – Museo Picasso Málaga

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