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Actulizado 12:18 AM UTC, Aug 19, 2022

Ranchera y flamenca

‘Ranchera Flamenca’. Cante y piano: María Toledo. Guitarra: Curro Carrasco. Percusión: Julio El Indio.

Teclado y efectos: José María Cortina. Palmas: Juan Grande. Artistas invitados: Celia Flores, Nora González La Charra Millennial y Alba Donoso. Lugar: Teatro Cervantes de Málaga. Día: Sábado, 5 de diciembre de 2021. Aforo: Lleno.

La noche de ayer sábado en el Teatro Cervantes de Málaga fue ranchera y flamenca. Ese es el título del último álbum de María Toledo, y así se mostró.

Apareció en el escenario tras una presentación en forma de proyección sobre el fondo de escenario. En él, daba las razones por las que los avatares del destino la habían llevado a fusionar música mejicana y flamenca. Como curiosidad, apuntó que cuando nació se trasladó a vivir a su casa, ubicada en la calle Méjico, nada casual para ella.

Los músicos que le acompañaron fueron José María Cortina al teclado, Juan Grande a las palmas, Curro Carrasco a la guitarra y Julio El Indio a la percusión.

Con ese hilo conductor introdujo su actuación. Su puesta en escena fue majestuosa pues lució un espectacular vestido rojo de estilo mejicano, corona a juego. Comenzó fusionando canción mejicana con tanguillos, que recordaron a los coqueteos musicales que cantara Chano Lobato.

Siguió con el clásico de Vicente Fernández Sigo siendo el rey por bulerías, momento primero en el que se sentó al piano. Al ritmo de seguiriyas siguió con Se me olvidó otra vez, de Juan Gabriel. Eligió la rumba para versionar Cielito lindo, de Quino Mendoza y Cortés en 1882, todo un clásico mejicano que ya fusionara por bulerías la gran Pastora Pavón. Un acierto de la Toledo.

Cuajada estuvo la noche de colaboraciones. La primera en subir a acompañarla fue la hija de la mítica Pepa Flores, Celia, que la acompañó cantando La loca. Un dúo de divas con baile incluido. Y tras eso vino el primer descanso, momento en que Curro Carrasco hizo un solo de guitarra.

Reaparece en el escenario con traje blanco para continuar por sevillanas, versionando Tómate esta botella conmigo, de José Alfredo Jiménez, a solas ella y el guitarrista.

La primera intervención mejicana de la noche viene de la mano de Nora González, La Charra Millennial, una joven cantante que hizo su aparición por la puerta de entrada al patio de butacas y que causó sorpresa en un público bien animado. De blanco y oro, con pantalón y chaqueta, atravesó cantando el patio La Charra. Y ya en el escenario, segundo dúo de divas. La complicidad entre ellas era palpable, la admiración mutua también.

La magia del baile vino de la mano de la marbellí Alba Donoso. Por alegrías se arrancó la Toledo y, como un torillo joven y fuerte que sale al ruedo, salió Alba con rizo en la frente ataviada con ceñido traje rojo y negro, que resaltaba una figura esbelta, esculpida. Al compás de los ritmos gaditanos, con gracia y salero, embelesó al público, que la ovacionó emocionado. Se levantó Toledo y le cantó a la bailaora, que brillaba con luz propia.

Cuando finalizó, María recordó la historia de Alba, que acudió a la grabación de un videoclip a Jerez y, gustó tanto a la Toledo, que creyó justo y necesario que la acompañara a ella en tierras malagueñas ahora que visitaba ella el Cervantes. ¿No es preciosa esa historia?

Llega la siguiente pausa, en la que María centra de nuevo a su público en el mundo emocional de una mujer a través de otra proyección. Reflexionó sobre los sentimientos de la mujer que no tiene hijos, que no tiene por qué ser triste. Se abrió en canal confesando que quisiera ser madre, que aún no ha llegado el momento, pero que le llegará y le encantará. Se sentó al piano (con nuevo traje de pantalón negro) e hizo un solo de los suyos ahondando en la relación madre e hijo y preguntándose: «¿Cómo sonará en tu boca ‘mamá’?» Un alegato al sentimiento femenino y maternal. Como ella dice, es una feminista convencida, y cierto es que estuvo rodeada de grandes voces femeninas, que además de voces son amistades suyas.

La guinda del espectáculo vino al final. Un grupo de mariachis apareció por la entrada del patio de butacas, atravesó el salón hasta subir al escenario y acompañaron a la Toledo con trompeta, guitarras y guitarrón. Comenzaron con la alegre ranchera Me gustas mucho, que cantara la gran Rocío Dúrcal. Versionaron canciones mejicanas al flamenco y flamencas mejicanizadas. Todo un acierto de María, que ¡Con esas cosas no bromea!

Fotos: Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

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