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Música y palabra se conjuntan para elevar el espíritu

Lo poético con lo flamenco‘. Cante: Carmen Ruiz. Guitarra: Rubén Portillo. Violín: Nelson Doblas. Recitado: El Maestrillo. Lugar: Cortijo Las Monjas de Periana (Málaga) Día: Viernes, 14 de mayo de 2021. Aforo: Lleno.

El Cortijo de Las Monjas reposa al pie de la sierra de La Atalaya, dentro del término municipal de Periana. Enclave idílico que invita a olvidarse de prisas y tensiones. Allí, en la tarde noche del pasado viernes, asistimos a este espectáculo.

El cartel, obra de Natali Bonelli, muestra a un Lorca joven, pensativo y soñador, sentado en una colorida silla de anea; anticipo de lo que vamos a vivir. La cálida voz de Carmen Ruiz abre el acto con Alfonsina y el mar. La réplica, en forma de palabra, la realiza El Maestrillo con un sentido poema de Gabriel y Galán, su poeta favorito, y Amor sistémico, sublime poesía compuesta por él mismo.

Tiene Mayte Martín musicado algún que otro poema de Manuel Alcántara, uno de ellos es Le gustaban pocas cosas. Ahora lo escuchamos en la voz de nuestra cantaora. El virtuosismo de Nelson Doblas al violín toma protagonismo. De la mano de Lorca pasamos por Los peregrinitos, El zorongo y los Cuatro muleros, rematados con el recitado de La casada infiel: “Y yo me la llevé al río// creyendo que era mozuela,// pero tenía marido”. ¡Qué buen maridaje hace el violín de Doblas con la guitarra de Rubén Portillo!

Con una malagueña rematada por abandolao escuchamos El niño yuntero, de Miguel Hernández. Aquí la guitarra nos hace volar. Y continúa Carmen Ruiz con el mismo poeta en el tema Mis ojos y tus ojos, que cantara Carmen Linares.

Antonio Santana Beltrán El Maestrillo tiene algo que cautiva. Son su manera de recitar, sus gestos, su mirada. Todo lo que habla es poesía. En él se percibe una autenticidad que transmite y llega al alma. Su recital poético, intercalado con el cante es todo un acierto.

La mar chica del puerto, con letra de Manuel Alcántara y música de Mayte Martín y el poema Nunca fui a Granada, nos trasladan del mar a la ciudad hermana. El violín y la guitarra, la voz y la palabra armonizan un conjunto pleno de belleza musical que conmueve los sentidos de un público que, en respetuoso silencio, acoge cada uno de los temas.

Y para finalizar, los tientos de La leyenda del tiempo, en versión de Enrique Morente. “…El sueño va sobre el tiempo// flotando como un velero// Nadie puede abrir semillas// en el corazón del sueño…” ¿Hay acaso mejor manera de terminar?

Lo poético con lo flamenco‘ encierra, a mi modo de ver, una sensibilidad y un contenido recomendable para ser mostrado a todos los públicos; y, en especial, a colegios e institutos, porque, sin duda, contribuiría a acercar la poesía y el cante flamenco a los jóvenes, tan alejados en su mayoría de ambas cosas.

Hoy el público ha podido viajar con Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Gabriel y Galán, Manuel Alcántara y… El Maestrillo y eso no se consigue todos los días.

Fotos: Natali Bonelli

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