Miguel Poveda reedita su triunfo en el Starlite Festival de Marbella

Starlite Festival. ‘El tiempo pasa volando’. Cante: Miguel Poveda. Guitarra: José Quevedo Bolita y Jesús Guerrero. Palmas y coros: Carlos Grilo, Los Mellis y El Londro (cante). Percusión: Paquito González. Batería: Manuel Reina. Bajo: José Manuel Posada El Popo. Violín: Carlota Amargós y Olvido Lanza. Piano: Joan Albert Amargós. Metales: Boro García, Enrique Oliver y Paco Soler. Artistas invitados: Cante: Encarna Anillo. Cante y bajo: Rosario La Tremendita. Lugar: Cantera de Nagüeles en Marbella (Málaga). Día: Viernes, 9 de agosto de 2019. Aforo: Lleno.

Miguel Poveda cuenta sus actuaciones (tres desde 2014) en el Starlite Festival de Marbella por triunfos, como el que reeditó el pasado viernes con un recital de dos horas y media, en el que presentó su último disco, ‘El tiempo pasa volando’, con el que conmemora sus treinta años de carrera artística.

Tras un vídeo de presentación sobre su trayectoria y una espectacular y cuidada puesta en escena, abre con Yo quisiera ser muy libre, de Tijeritas, respaldado por una banda imbatible, con José Quevedo Bolita y Jesús Guerrero, al toque; Carlos Grilo, El Londro y Los Mellis, a las palmas y coros; y Paquito González, a la percusión. Por no citar al resto del elenco, sección de metales con arreglos de José Carra incluida, comandado por Joan Albert Amargós.

‘Starlite es ya como de la familia, cerca de mi casa de Estepona”, confesó antes de exponer el contenido de su recital: “En aquella época, se llevaban Serrat y los Beatles y yo escuchaba a El Zíngaro y Los Chichos. Se trata de un ramillete de canciones que he escogido para adentrarme en mi barrio, pero habrá cante, copla y también le cantaré a mi ídolo, mi guía, Lorca“.

En su repaso emocional a la banda sonora de su infancia, interpretó, entre otras, Ni contigo ni sin ti, de Manzanita; Chicheando, su homenaje a Los Chichos; y Me quedo contigo, de Los Chunguitos, una versión muy flamenca, aunque no tan sentimental como la de Rosalía.

En sus recitales nunca falta, y éste no fue una excepción, una parte dedicada a la copla, la canción andaluza. Sonaron A ciegas, con piano y violines, insuperable;
En el último minuto, Ay, hermanita, que grabara Farina; y Ni un Padre Nuestro. Se deshizo en elogios hacia Amargós: “Sin él la copla no sería lo que es hoy en día”.

También evocó a El Pescaílla, “genial artista de mi tierra, Cataluña”, en Extraños en la noche y Sabor a mí, con la banda al completo. Les da un empaque que los engrandece.

Otro vídeo, en el que el cantaor catalán aparece con sólo veinte años recibiendo la Lámpara Minera, da paso al flamenco. De inicio, cede el protagonismo a sus subalternos Los Mellis y El Londro para que, amén de marcar el compás junto a Carlos Grilo, canten Tres puñales y Alfileres de colores, bulerías jerezanísimas que tocan Bolita y Jesús Guerrero, con el gran Paquito González a la percusión. Aparece el primer invitado de la noche, El Choro, al baile, que deja una pincelada de su arte.

Vuelve Poveda por soleá, con enjundia y pellizco. “Viva la madre que te parió”, le espetan desde el público. Prosigue con una guajira, a dúo con El Londro. Rememora cuando cantaba en un tablao y no conocía este cante, que desechó de su repertorio y recupera ahora felizmente, “porque es uno de los más bellos del abanico del flamenco”. Por peteneras, a solas con Guerrero, le pone los vellos como escarpias al más pintado. A continuación, le canta por cantiñas al baile explosivo de El Choro. Cómo confesó en ’13’, biopic sobre su trayectoria artística y vital, le costó en su día aprender el compás de los cantes, pero aprendió muy bien la lección… Le cede el mando al bailaor onubense en un gesto de generosidad, grandeza y humildad. Pataíta a dúo final.

Da paso a La Tremendita, “arriesgada y auténtica”, que, bajo en ristre, canta por tangos, que suenan profundos y sentidos, desde las entrañas, con la estética rompedora de la trianera y su voz flamenquísima. Acto seguido, invita a Encarna Anillo. Desvela su maternidad y canta a dúo con ella Voy a perder la cabeza por tu amor, composición de Manuel Alejandro que grabara Bambino. Gran y emotiva interpretación, pataíta de arte incluida. “Esto es un gran espectáculo”, apunta alguien del público.

En la parte dedicada a Lorca, “mi guía espiritual”, realiza, a solas con Jesús Guerrero, una interpretación descarnada de No me encontraron, en sintonía con la pérdida del poeta, previo recitado. Atendió, además, las peticiones del respetable y cantó Alfileres de colores y los tangos del Titi de Triana, con el público a los coros. Y le dedicó una letra a José María García, alcalde de Estepona, allí presente: “Con el permiso de mi Badalona, me vengo a Estepona, que aquí hay que morir”. Dijo adiós con Dame la libertad, de El Lebrijano. Apoteósico.

Fotos: X Magazine y Pellizco Flamenco
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