Miguel Astorga reivindica el flamenco antiguo en ‘Eterno presente’, su disco de debut

‘Eterno presente’ es el disco de debut del cantaor malagueño Miguel Astorga, en el que reivindica el flamenco antiguo. Pese a su juventud, Astorga ha recorrido un largo camino dentro de lo jondo; curtido en infinidad de escenarios (tablaos, peñas, teatros…), su afición y profundo conocimiento cristalizan en este álbum, en el que cuenta con destacadas colaboraciones: Daniel Casares, Juan Requena, José Luis Lastre, Antonio Soto y Pepe Justicia, a la guitarra; y Chelo Soto y Delia Membrive, al cante.

Astorga explica a Pellizco Flamenco el porqué del título, toda una declaración de principios: “Se llama ‘Eterno presente’ defendiendo que el flamenco antiguo sigue siendo actual, y que, como ahora, siempre se ha fusionado para hacerlo evolucionar. Chacón usó el cante lírico para hacer la forma de cantar malagueñas y crear la granaína; Tomás (Pavón) era un enamorado de la música clásica; El Piyayo se enriqueció musicalmente en Cuba, etc. Además, he intentado acercar el flamenco a todos los públicos, hacer un disco que disfrute tanto el que no conoce el flamenco como el flamencólogo”.

Y el maestro José Luis Ortiz Nuevo se refiere al álbum en el libreto en los siguientes términos: “Y hay, contiene el cedé, perfiles, evidencias, rasgos, signos de su contemporánea universalidad, patente y potente más allá de los títulos: Porque en su A de eNe lo flamenco tiene marcao a jierro los lazos del mestizaje, su mixtura continua: la dama de noche y los jazmines: lo que fue y lo que viene: lo andaluz, lo gitano, lo negro, lo africano, lo europeo, lo americano, lo atlántico, lo mediterráneo y lo oriental: Málaga Sevilla, Cádiz y La Habana… así lo interpreta hogaño Miguel; artista joven, sabio y jondo”.

Se abre y se cierra el disco por bulerías: Alma, con el sello personalísimo de la estupenda cantaora malagueña Chelo Soto, que amén de firmarlas también las canta a dúo con Astorga; la guitarra maestra de Juan Requena y el gran Paquito González a la percusión. Y En silencio, cuplé por bulerías tremendamente emotivo que firma el propio Astorga y que interpreta al alimón con otra reputada cantaora malagueña, Delia Membrive, de nuevo con Juan Requena al toque, éste y sus hermanos a las palmas y Javi Requena a la percusión. Metrónomo, en este caso, con denominación de origen malagueña.

En esa citada reivindicación del cante antiguo, Astorga lleva a cabo varios homenajes: a Rafael Romero El Gallina, en la serrana, en detrimento de la grabación de Antonio Mairena; a Antonio Chacón, en la granaína y media, al que prefiere en lugar del alargamiento de los tercios de Vallejo; y a Tomás Pavón, en la soleá, pellizcando con la guitarra ensolerada de Antonio Soto.

No podían faltar los cantes de Málaga, probablemente los que más haya interpretado a lo largo de su trayectoria, y en los que se decanta por la innovación. Se muestra excelso en la malagueña de La Trini, que remata con jabera y jabegote, fandangos abandolaos en los que tiene la osadía de introducir batería (Juan Heredia) y bajo (Juan Soto), momento transgresor sin perder esencia. Y en los cantes de El Piyayo, prescinde de la guitarra y, con el único acompañamiento de percusión y palmas, ofrece una novedosa y afortunada adaptación de la versión que se considera más fidedigna, la de Manolillo El Herraor.

Asimismo, no se deben pasar por alto los tangos La Portillera, en los que versiona a Manuel Mairena, con la guitarra precisa y ajustada de José Luis Lastre; la preciosa canción por caracoles que le dedica a su hija Nayara, con Chelo Soto y Luis El Rubio en los coros; y las bulerías flamenquísimas Dile que me he perdío, con otra guitarra de muchos quilates, la de Daniel Casares. Como curiosidad, el padre del cantaor, Miguel Astorga Casado, firma unos versos alusivos al título y el guitarrista José Juan Pantoja, las fotos del disco.

Contenido del disco:

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