Los duendes tuvieron su noche con Miguel Ángel Cortés

VIII Semana Flamenca de Benalmádena. Benalmádena Flamenco Guitar Fest. Guitarra: Miguel Ángel Cortés. Sonido y Luces: Álvaro Paniagua y Daniel Báez. Lugar: Peña Flamenca La Repompa – Castillo Bil Bil de Benalmádena Costa (Málaga). Día: Miércoles, 20 de noviembre de 2019. Aforo: Lleno.

Enfrentarse a un concierto de guitarra flamenca en solitario, sin acompañamiento alguno, es una tarea difícil, tanto para el ejecutante como para el aficionado, porque no abundan en el panorama de espectáculos nacional eventos donde se pueda disfrutar de esta forma la esencia de la guitarra flamenca. La organización de la Peña Flamenca La Repompa de Benalmádena está consiguiendo convertirse en un referente de los festivales de guitarra flamenca en este formato.

Miguel Ángel Cortés (que llegaba a Benalmádena tras una intensa gira por Marruecos y Japón) ofreció un impresionante concierto de casi hora y media en el que daba la sensación de que podría haber estado el doble de tiempo en el escenario, por su fuerza, energía de sus composiciones y una inspiración en estado de gracia, quizás debida a la influencia del bello patio del Castillo Bil-Bil donde se desarrolló el concierto, decorado, como los salones de la Alhambra de su Granada natal, por los mismos restauradores que intervinieron en dicho palacio décadas atrás.

Cortés -armado con guitarra de ciprés del constructor almeriense Juan Miguel González– cuadró cada tema, cada composición; no había ‘relleno’, no había efectismos gratuitos. La forma de sus temas son obras maestras, con finales sorprendentes, con progresiones armónicas que van tejiendo el discurso de la melodía sin perder nunca su sentido, sorprendiendo con su flamencura y perfección técnica, a pesar de la dificultad de sus obras y de enfrentarse a ellas completamente solo en el escenario, sin ni siquiera el apoyo de la percusión, que tanto ayuda en estos casos. Pero todo estaba en sus manos y en su mente, de tal forma que se sabía seguro de dirigir las emociones de un público que se entregó a él desde los primeros temas.

Su repertorio fue extenso y completísimo, en el que pudimos escuchar temas de sus discos (tiene cuatro grabaciones editadas como solista) y otros totalmente nuevos: guajira, farruca, las alegrías Válgame Dios, compare, los tangos Sueño de un torero, con un estribillo cautivador en bordones; la seguirilla Esta herida mia, con cuya sexta afinada en Re y su flamenquísimo pulgar realmente hirió al público con una jondura insuperable; La Jácara, donde un Miguel Ángel Cortés versátil nos lleva a los orígenes del repertorio clásico español; la mejor versión de los famosos tangos de Graná que se pueden escuchar para guitarra flamenca son los que hizo a continuación; la virtuosa bulería Aljibe de madera, de ejecución impecable; taranta-granaína formada a partir de sus composiciones Nuestros mayores y Bordón de trapo, donde lució sobremanera con unos vertiginosos ligados y picados en la cúspide de su inspiración; rumba, etc. (decimos etcétera porque muchos de los temas contenían piezas ensambladas magistralmente a modo de introducciones, como hizo con la Fantasía Pasión por Cayetano) y remató por bulerías por medio a modo de fin de fiesta, con un recopilatorio de sus mejores falsetas por este palo, que podemos escucharle en los escenarios donde acompaña a las figuras del cante con las que suele trabajar. Larguísima y merecida tanda de aplausos. 

Hay que destacar el excelente sonido, que nos hizo disfrutar de todos los matices de la guitarra flamenca como si estuviésemos metidos dentro, sintiendo cada pulsación y cada cuerda y ayudando a que el genio estuviese a gusto. Fue nada menos que Paco de Lucía quien aseguró en una entrevista que el duende en un concierto solo podía aparecer si había buen sonido. En el Castillo Bil-Bil lo hubo y los duendes tuvieron su noche con Miguel Ángel Cortés.

Fotos: Daniel Báez
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