La Piñona cautiva con su propuesta en la Bienal de Málaga

VI Bienal de Flamenco de Málaga. ‘Emovere’. Baile, coreografía e idea original: Lucía Álvarez La Piñona. Dirección artística: José Maldonado. Guitarra y composición musical: Francisco Vinuesa. Cante: Eva Ruiz La Lebri, Pepe de Pura y Moi de Morón. Percusión: Javier Teruel. Lugar: Auditorio Edgar Neville de Málaga. Día: Sábado, 11 de mayo de 2019. Aforo: Media entrada.

La Piñona cautivó al público, que acabó enhiesto y le concedió un largo y caluroso aplauso, con su propuesta en la Bienal de Málaga. La gaditana, una bailaora diferente, con una personalidad muy acusada, supo plasmar en ‘Emovere’ su concepción del baile basada en el efecto que tienen en ella ciertas emociones.

Pepe de Pura abre el fuego por tonás, primero solo y luego a dúo con Moi de Morón. Logran el efecto perseguido, poner los vellos de punta al respetable. Se les une La Lebri en una interesante polifonía. Le componen un cuadrado a La Piñona en el que ésta ocupa el centro. Fuego cruzado de Pepe de Pura y Moi de Morón por seguiriyas, con las que tejen una tela de araña emocional en la que la bailaora presenta sus credenciales, exhibe su arte y sus emociones.

A solas con Javier Teruel a la percusión, conmueve con su baile, en el que introduce elementos de danza contemporánea, antes de dar paso -ya con la guitarra de Francisco Vinuesa, sobre el que recae el peso musical de la obra, y el cante- a los tarantos rematados por tangos, con una falda que convierte en capa y mantón.

La Piñona demuestra que es una gran bailaora, muy completa. La obtención del Trofeo Desplante en el Festival de Cante de Las Minas en 2011 no fue por casualidad sino por causalidad. Le imprime al espectáculo una gran dosis de teatralización. Todo está al servicio de la historia que quiere contar.

Pepe de Pura rinde un emotivo homenaje al añorado Manuel Molina y al dúo legendario que formó con Lole Montoya, con Vinuesa marcándole el compás con los nudillos y después con la guitarra. Vuelve La Piñona, en uno de los momentos cumbre de la noche, con el cuadro al completo por bulerías.

Y de la fiesta a la solemnidad de la petenera, con La Lebri pellizcando, los ayeos de la caña para rematar y la soleá. Sumamente original. La Piñona lo da todo en el escenario y pellizca con sus remates y desplantes. En la despedida, el garrotín, cierre original y festivo, diferente al habitual fin de fiesta por bulerías.

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