La Noche Blanca de Córdoba vuelve a seducir por su oferta y encanto

La Noche Blanca del Flamenco de Córdoba volvió a seducir, un año más, por su variada oferta y el indiscutible encanto de los rincones que albergan las actuaciones. Córdoba y flamenco conforman un binomio condenado al éxito, que se reeditó en su XI edición, con actuaciones memorables de artistas como David Palomar, Rocío Márquez, José Mercé o Antonio Canales.

Pellizco Flamenco tuvo a bien cubrir está edición desde la perspectiva de los reporteros gráficos, con nuestro compañero Paco Lobato y otros grandes fotógrafos como Toni Blanco y Paco Zurera. Los horarios establecidos este año impedían estar presente en todos los espectáculos, al solaparse algunos de ellos, por lo que hubo que elegir, con las consiguientes renuncias.

La primera cita es con David Palomar, en un abarrotado Patio de San Basilio, lugar con sumo encanto. Bulerías de Cai, toda una declaración de intenciones, con pataíta de arte incluida, con la que se mete al público en el bolsillo desde el inicio. Arropado con solvencia por la guitarra maestra de Rafael Rodríguez y el compás de Roberto Jaén, Miguel Catumba y Jorge Bautista, prosigue por alegrías, salineras y luminosas.

Y, sorpresivamente, detiene el tiempo pellizcando por seguiriyas. Garrotín y cantes del Piyayo en homenaje a Chano Lobato, Mariana Cornejo y Manolo Vargas y otro palo marca de la casa, tanguillos, arte, compás y salero de Cai con palmeros excelsos. Dijo adiós por bulerías con sumo arte, pataítas de arte entreveradas y sin amplificación.

Y de un patio (el de San Basilio) a otro (El de los Naranjos de la Mezquita) para ver a Rocío Márquez, con la guitarra solvente de Manuel Herrera y el compás de Los Mellis. La onubense arrostró con su voz de caramelo unos tangos morentianos para enmarcar y también deleitó al respetable por peteneras, cante en desuso por la dificultad que requiere en su ejecución, que sonó a gloria en su bella voz. Transmite dulzura, belleza y bondad. También interpretó malagueñas rematadas con cantes de Juan Breva, bulerías y el Romance a Córdoba, de Pepe Marchena, que daba título a su espectáculo y que dedicó a los presentes.

Dejamos a Rocío Márquez cantando por guajiras para trasladarnos al Compás de San Francisco, plaza en la que nos aguardan Antonio Canales (“el mejor bailaor de la historia”, según mi amigo el guitarrista Carlos Haro), colaborador de Pellizco Flamenco, y Carmen La Talegona.

Canales da un zapatazo con mando en plaza e introduce a la bailaora cordobesa, a la que cede su sitio, pese a ser la artista invitada, en una clara muestra de su generosidad, la de los grandes, por bulerías. Vuelve Canales por seguiriyas, con David El Galli, al cante, y Víctor El Tomate, al toque. Se siente a gusto y lo transmite. Arranca los aplausos del respetable, que no deja de jalearlo, reconociendo así el arte de uno de los grandes de la danza y del baile flamenco en particular. Monumental, apoteósico. Turno ahora para La Talegona, ataviada con bata de cola y mantón, por alegrías. Grácil al inicio y contundente después. Con qué cuidado se desprende del mantón en tanto que agarra las castañuelas con brío…

Y de La Talegona a José Mercé en La Corredera. Llegamos justo en el instante en que se despiden Ali Kattab Trío. El jerezano, acompañado por Antonio Higuero, exhibe profundidad y maestría por soleá y pellizca por fandangos con el toque preciso y ajustado de Higuero.

Y con los ecos de Mercé por alegrías, cambiamos de escenario. De La Corredera a la Plaza del Potro, donde se halla el Centro Fosforito, para ver a Diego Carrasco y su espectáculo ‘No m’arrecojo’.

Carrasco principia, a las 3.30 horas, solo con su guitarra con un tema dedicado al añorado Manuel Molina. Y prosigue en la línea de aquel, hasta que se arranca por bulerías y contagia al público, que llenaba la plaza. Ya con su cuadro al completo, incluidos su sobrino Curro Carrasco, de Navajita Plateá, a la guitarra, y Amparo Lagares, en los coros y palmas, interpreta La mariposilla verde e irá desgranando temas de su disco y espectáculo homónimo ‘No m’arrecojo’.

El cierre a la XI edición de la Noche Blanca del Flamenco de Córdoba lo ponen Alba Molina y Joselito Acedo con su espectáculo ‘Caminando con Manuel’. Son las 5.00 de la madrugada y, en la Puerta del Puente, repasan el repertorio de Lole y Manuel, como hicieran recientemente con solvencia en el Museo Picasso Málaga.

Según relatan quienes han vivido otras ediciones de la cita cordobesa, les sorprendió que un espectáculo calmo como éste fuera el elegido para el cierre, cuando lo habitual en ediciones anteriores era cerrar con espectáculos más animados, como los de Tomasito o El Bicho, por citar dos ejemplos. Así y todo, Alba Molina y Joselito Acedo lograron que el respetable escuchara en silencio y con sumo respeto, todo un logro por su parte.

Se ofrecen, a continuación, instantáneas del bailaor Rafael del Pino Keko, a cargo de Paco Lobato, y de Daniel Casares, Isabel Bayón y Niño de Elche, de Toni Blanco.

Rafael del Pino Keko                                                   Foto: Paco Lobato

Daniel Casares.                                                                Foto: Toni Blanco

Isabel Bayón.                                                                   Foto: Toni Blanco

El controvertido Niño de Elche.                                      Foto: Toni Blanco

Fotos: Paco Lobato y Toni Blanco.

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