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Actulizado 4:25 PM UTC, Dec 1, 2022

El flamenco también es de los jóvenes

Festival Suma Flamenca Joven. Guitarra: José del Tomate. Cante: Ismael El Bola. Baile: Alba Heredia. Lugar: Sala Verde de los Teatros del Canal de Madrid. Día: Jueves, 22 de septiembre de 2022. Aforo: Lleno.

El pasado jueves 22 de septiembre dio comienzo uno de los eventos más importantes de la cartelera flamenca madrileña, el Festival Suma Flamenca Joven, que ya cuenta con su segunda edición gracias a los Teatros del Canal. Y aunque resulte quizás un espacio poco tradicional para un arte como éste, han sido sus escenarios el hogar para muchos de los artistas cuyos nombres ya forman parte del panorama del flamenco actual.

Al igual que en la edición pasada era una fotografía del cantaor José Menese la que daba imagen al cartel del festival, este año nos encontramos con el recuerdo de un joven Paco de Lucía, símbolo eterno de nuestro flamenco. Y es precisamente esta simbología la que esconde el motivo principal de la celebración de este evento: la importancia de dar visibilidad a los grandes genios que todavía se esconden tras la incertidumbre de la juventud y sus dificultades. La necesidad de abrir caminos a quienes el día de mañana, con talento y el corazón en las manos, quizás, se conviertan como Paco en el referente de innumerables artistas.

Pero con ello, no debemos olvidar nunca, y ellos mismos son el claro ejemplo, de que la juventud es un arma de doble filo. La juventud cuenta, además, con la ilusión a borbotones, con las ganas de crear y de explorar lo desconocido, con la ambición de contar a un público que con alta probabilidad ha vivido más que a través del arte la vida es más bonita.

La tarde del jueves la capital se llenó de pasado, presente y futuro. Del duende que escapó de la guitarra de Tomatito para colarse entre los acordes escuchados desde las tripas de la de su hijo, José del Tomate, que acaba de presentar su primer disco, ‘Plaza Vieja’. Del encuentro entre la sobriedad de una voz tan flamenca que resulta hasta familiar como la de Ismael El Bola y la alegría y el disfrute que transmitía la sonrisa de Yeray Cortés, que junto a su guitarra acompañaba al cantaor en el inicio de una larga trayectoria. O de la que camina con la tradición en la mirada pero vive con los pies y los taconeos de una Alba Heredia que busca dar nombre y novedad a este arte.

Y vendrán más. Todavía nos queda disfrutar de las guitarras de David de Arahal, Álvaro Mora o Alejandro Hurtado, de los cantes de Teresa Hernández, Juanfra Carrasco y Manuel de la Tomasa o del baile de Gabriel Matías, Ana Latorre y Águeda Saavedra. Ojalá que sean ejemplo de que el flamenco es algo tan nuestro que sólo tiene sentido si se comparte, y de que sigue entre nosotros, de que nunca muere. Que si bajara a la tierra nuestro Paco, que encabeza este espectáculo, estaría orgulloso del cuidado y el amor con el que nuestros artistas interpretan el flamenco.

Fotos: Pablo Lorente.

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