El Cabrero, fiel a sí mismo y a los cánones

“Una vez me preguntaron qué era para mí el flamenco y respondí: ‘No lo sé… Si te digo como el sol, como el agua y como el aire, miento, porque sin esas tres cosas no podría vivir. Pero es cierto que, si el flamenco no existiera, yo nunca hubiera ahondado tanto en mis propios sentimientos. Mi rebeldía y mi pasión no hubieran tenido esa música que parece hecha para expresar todos los recovecos de uno mismo; desde el más irrefrenable arrebato a la mayor de las ternuras’. Y de todo eso hay en este ‘Pastor de nubes’, además de un convencimiento: Andalucía, mi tierra, sólo será ella misma mientras no dejen de sonar por las vegas de sus ríos, por la sierra y por el mar los cantes antiguos en las voces jóvenes”. Así presenta El Cabrero su flamante nuevo disco, autoeditado (Atípicos y Utópicos, 2011), después de quince años sin publicar álbumes de flamenco (en 2008 vio la luz ‘Por los caminos del viento’, su segundo trabajo de tangos argentinos), pero sin dejar de actuar, al ser uno de los cantaores más solicitados por los organizadores de festivales.
Fiel a sí mismo y a los cánones de lo jondo, ofrece un muestrario de cantes puros, en los que expresa su verdad desde lo más profundo. Buena prueba de ello es que canta sus propias letras -escritas al alimón con Elena Bermúdez, su mujer, representante y productora del disco- en siete temas (Liviana y serrana, en homenaje a Miguel Hernández, mariana, seguiriya, fandangos, soleá, malagueña y rondeñas y fandangos naturales), en los que se muestra reivindicativo y contestatario. La letra del corte que da título al disco (pregón por zambra) la firma Bermúdez, en tanto que la toná (‘Tengo el alma desgarrada’) es un fragmento de un poema (‘Mi pequeña carta al mundo’) de Marcos Ana y la canción por bulería, su particular versión flamenca de ‘Si se calla el cantor’, de Horacio Guarany.
Como afirma el propio cantaor en los créditos, ‘Pastor de Nubes’ es un trabajo hecho “con la paciencia del pastor y entre amigos”: Rafael Rodriguez, su guitarrista habitual, brillante en el acompañamiento, y Kutxi Romero, vocalista de Marea, al yunque en la toná. Como curiosidad, de las mezclas se ha ocupado Kolibrí Díaz, guitarrista de Marea. No defraudará a sus seguidores, pero tampoco a quien quiera deleitarse con un cante bien hecho y con personalidad, con el poso y la sapiencia que dan los años.
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