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Diego Guerrero, la frescura personificada

Marenostrum Fuengirola. Sohail Jazz & World Music Experience. Voz y guitarra: Diego Guerrero. Piano: José María Pedraza Petaca: Bajo: Iván Ruiz Machado. Percusión: Nasrine Rahmani. Artista invitado: Flauta: Alejandro Escalera. Guitarra: Dan Ben Lior. Saxo: Sergio Albacete. Guitarra: Juan José Suárez Paquete. Lugar: Ladera del Castillo Sohail de Fuengirola (Málaga). Día: Domingo, 20 de junio de 2021. Aforo: 100 personas. 

Último dia del Festival Sohail Jazz & World Music Experience en el marco de Marenostrum Fuengirola, donde Diego Guerrero dio un recital de lo que es la improvisación.

De inicio, la formación estaba compuesta por Diego Guerrero al cante y a la guitarra flamenca, Nasrine Rahmani a la percusion, Iván Ruiz Machado al bajo, y Jose María Pedraza Petaca al piano. Empezaron a calentar la noche con algunos temas, como Vengo caminando, y algunas improvisaciones de Petaca al piano.

Quiero destacar en principio la forma que tiene de componer Diego Guerrero, donde se aprecia la influencia del jazz sobre el flamenco, haciendo una fusión de vanguardia pero respetando siempre “lo que habia antes”.

Algo que también quiero destacar es la precisión que tienen para hacer cortes y cambios de ritmos; de estar en bulerías y seguir en guaguancó; o de hacer un ritmo dentro de otro sin perder la perspectiva del primero. Y en esa parcela Nasrine Rahmani marca la diferencia haciendo que todo fluyera como la seda. El pianista antequerano es un maestro que sabe mucha música.y sus potentes octavas refuerzan la forma que tiene de tocar.

Por su parte, Iván Ruiz Machado es un maestro del bajo, que hizo que todo empastara a la perfección. Quiero destacar los fraseos que hace con el bajo, los canta con la voz y eso es algo que no es fácil de hacer.

La noche se fue calentado y Diego Guerrero empezó a invitar a más músicos. El primero fue Alejandro Escalera a la flauta, un crack en el que cabe destacar las improvisaciones y los fraseos fluidos.

Acto seguido, invitó a Dan Ben Lior, guitarrista israelí de proyección mundial, y a Sergio Albacete al saxo. La noche iba cogiendo un tinte de improvisaciones, de entradas, salidas, de escucharse entre músicos, de “a ver qué pasa ahora”, que para mí es la esencia del jazz; cada uno expresa lo que lleva dentro. Pero no hay que olvidar que de fondo estaba Diego Guerrero cantando, pero también dirigiendo, como si fuera el director de una big band.

El final fue apoteósico. El músico onubense afincado en Madrid saludó a Juan José Suárez Paquete, que se encontraba entre el publico, la gente empezó a corear su nombre y se subió a tocar un tema con toda la banda. Y ya que estaban arriba se quedaron y empezaron a improvisar y a intercambiar música. Interpretaron Mambo influenciado, del pianista Chucho Valdés, adaptado por Paquete a la guitarra. En ese momento, pensé que estaba en el Café Berlín, en Madrid. Broche de oro para cerrar el ciclo de jazz en Fuengirola con el maestro Diego Guerrero, que desprende frescura buen gusto y agilidad mental.

Fotos: Francisco Reina.

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