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Algeciras después de Paco, un proyecto interesante y muy bonito

Los tocaores (así se ha llamado siempre a los guitarristas flamencos) deberían tener una referencia temporal distinta a la histórica, una marca artística que señalara un tiempo antes y después de Paco de Lucía; cada uno de sus discos serían a su vez otro hito en la evolución y engrandecimiento de la guitarra flamenca y definirían amplias etapas de la misma.

Antes de él ya hubo importantes referentes, como Ramón Montoya, Manolo de Huelva, Niño Ricardo o Sabicas; coetáneos gigantescos como Manolo Sanlúcar o Paco Cepero y siempre estuvieron y estarán ahí los califatos independientes, auténticos y flamenquísimos de Jerez (Parrillas, Moraos y otras glorias) y Morón (los herederos de Diego del Gastor); pero fue él quien amplió y engalanó el espectro técnico, armónico y espiritual de la guitarra flamenca, marcando la medida y el compás de una nueva era tan íntima como la primera y tan universal como la que pudiera llegar siempre o nunca.

Perdonen la elucubración y vamos a lo que vamos: ‘Algeciras después de Paco‘, un proyecto interesante, muy bonito y a tener en cuenta, con un título muy acertado que engloba, desde la admiración a un paisano que es la referencia eterna de este arte, a otros guitarristas algecireños, nueve en concreto, con variedad y calidad (nunca me podría olvidar de Ramón de Algeciras, hermanísimo de Paco, y con nombre propio en este arte). Hay bonitas curiosidades y combinaciones en el elenco, nacido en seis décadas distintas, de los 40 a los 90 (los más veteranos iniciaron su afición y profesión en la escuela de guitarra del padre de Paco, Antonio Sánchez Pecino), y con consanguinidad flamenca en dos sobrinos de Paco y dos padres y sus dos hijos.

En el repertorio hay dos temas con el dúo José Manuel León y José Carlos Gómez; José Manuel es hijo de Salvador Andrades y junto a Alicia Carrasco abanderado del proyecto. Su trayectoria, realzada entre otros junto a Gerardo Núñez, lo coloca en un gran nivel, como el de ese disco que me llegó en su día, ‘Sirimusa’; al mismo que el de José Carlos Gómez, otra trayectoria trabajada e impecable como solista y acompañante, en el Ballet Nacional, compositor todoterreno de obras, canciones o bandas sonoras, y grabaciones en solitario, con orquesta e incluso cantando. Juntos abren con un tema, Toda una rumba, en el que enlazan con maestría fragmentos de toques de Paco, desde retazos de granaínas a disonancias del Concierto de Aranjuez a fraseos de sus rumbas como Convite, Chanela, Palenque o Manteca colorá; cierran con De Algeciras a Estambul, donde exponen por tanguillos su categoría técnica y armónica.

Antonio Sánchez, hijo del hermano mayor de Paco, y que giró con él en el Septeto en sus últimas formaciones, deja un toque por alegrías, Levante, con la marca sonora de la familia llevada a su terreno, que no es poco sino mucho.

José María Bandera, también sobrino de Paco, y que también giró con él en el Septeto y en el Solo-Dúo-Trío, es a sus 60 años un guitarrista imprescindible con una carrera inmensa al lado de los mejores flamencos, en Siempre Paco, por soleá por bulerías, su finura y flamencura siguen sentando cátedra y raíz.

Salvador Andrades, otro importante trotamundos algecireño, con gusto por la experimentación, productor, docente, divulgador, aporta su ‘Amor de luna’, un vals flamenco muy limpio de trémolo y sonsonete.

Luis Balaguer, además de flamenco, tiene estudios superiores de clásico y de música moderna y jazz y ejerce de profesor de Conservatorio; su concepto personal queda reflejado en Isla de la Paloma.

Bonita deferencia a Paco Martín, ya fallecido, un histórico del acompañamiento local, recuperando una grabación pura y dura con sus falsetas clásicas por soleá, El retrato.

Antonio Martín, hijo de Paco Martín, el más joven de la relación, toca por tarantas, Patio Caldera, con buen eco, como su proyección.

Salvador Casas cierra los aportes individuales por bulerías, Manuela, con muy buen sabor en distintas tonalidades y frecuencias. Me encantó una entrevista suya con ocasión de la presentación del proyecto, porque marcó con mucha humildad y paisanaje las claves de ese hecho de criarse
como guitarrista en Algeciras teniendo de cerca a la familia de Paco.

Una ciudad es un ente geográfico que por sí solo no es nada, son sus habitantes los que definen su idiosincrasia, su impronta y sus circunstancias; que allí naciera Paco de Lucía fue primordial y un hecho histórico, mítico y de referencia, pero es un lujo que esa referencia siga en las manos de tantos guitarristas más, como los anteriores, que siguen trasmitiendo en distintos conceptos y composturas la grandeza inequívoca de la guitarra flamenca…

Contenido del disco:

Algeciras después de Paco

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