El Pele y los hermanos Navarro brillan con luz propia en el XLI Festival Juan Breva

XLI Festival Flamenco Juan Breva. Cante: Rocío López La Boterita y El Pele. Guitarra: Francisco Vinuesa y Niño Seve. Palmas: Cristóbal García, Fernando Santiago, José Moreno y Moisés Vargas. Violín: Emilio Martín. Baile: Moisés Navarro y Fátima Navarro (Cuadro: Baile: Elena Molina y María Jurado. Cante: José Manuel Fernández y Rafael Heredia. Guitarra: Francisco Vinuesa). Lugar: Teatro del Carmen de Vélez-Málaga (Málaga). Día: Sábado, 15 de diciembre de 2018. Aforo: Media entrada.

Los actos conmemorativos del centenario del fallecimiento de Juan Breva llevados a cabo durante todo el año en Vélez-Málaga, su localidad natal, culminaron con la celebración del XLI Festival Flamenco que lleva su nombre. Y no pudo ser de mejor forma que con una estupenda cantaora local, La Boterita, y con El Pele y los hermanos Navarro, Moisés y Fátima, que brillaron con luz propia.


Abrió la cita veleña La Boterita, recién llegada de Quito, con la solvente guitarra de Francisco Vinuesa y dos palmeros de lujo, los bailaores Cristóbal García y Fernando Santiago. Cantaora de trayectoria extensa y mucho oficio pese a su juventud, acaba de ver la luz su disco de debut, ‘Esperándote’.

Interpretó, con su dulzura habitual, malagueñas rematadas con cantes de Juan Breva; soleá de Triana, que sonó a recién parida en su bella voz; cantiñas luminosas y salineras, con las que homenajeó a Juan Breva, a El Chino y a Málaga y sus cantes; tangos de Pastora y de La Repompa, guajiras y, en el adiós, bulerías.


Turno para Manuel Moreno Maya El Pele, con el toque ajustado de Niño Seve, premio nacional en el Concurso de Córdoba, y el violín sutil y enduendado de Emilio Martín. Arrostra, enhiesto, Suelta la luna un suspiro. Profundísimo quejío, pellizcando. Se mete así al público en el bolsillo desde el inicio. El que suscribe sufre varias sacudidas en su asiento, cual réplicas de un seísmo. Portentoso.

Por soleá, ya sentado, hizo honor al Giraldillo al mejor momento de la Bienal de Sevilla que ésta le otorgó al cantar por este palo tras su operación. (“Se acostumbra el gorrión al ruido de los coches y no me acostumbro yo”). Termina sin amplificación. “Quédate ahí hasta mañana”, le espetan desde el público. “Hasta que venga el lechero”, réplica él con gracia. Se le vio a gusto sobre el escenario.


Prosiguió por alegrías, con sumo gusto y compás; y malagueñas de Chacón, “para los buenos aficionados”, en un guiño a la tierra que pisaba. Las remató con los cantes de Juan Breva.

Tras unos fandangos muy sentidos, que ejecutó con maestría, cedió el testigo con generosidad a Moisés Vargas, flamante ganador de la última edición del concurso de cante de la Federación de Peñas Flamencas de Málaga, que demostró su buen hacer también por este palo.

Aún dejaría unas bulerías enjundiosas, con guiño incluido al Villancico de El Gloria y fandangos por bulerías. Y dijo adiós con las Sevillanas del pañuelo, flamenquísimas, por petición popular, dedicadas a las mujeres.


Cerraron Los hermanos Navarro, Moisés y Fátima, hijos del conocido bailaor malagueño El Charro. Por tangos, Elena Molina exhibe su baile personalísimo, de inspiración y pellizco. María Jurado baila desde las entrañas, con sumo arte. Fátima Navarro, furia desatada, baila como si no hubiera un mañana. Bellísima composición de los cuatro bailaores.


José Manuel Fernández y Rafael Heredia, excelsos en el cante para atrás, cantan por tonás, y le conceden un descanso a los bailaores. Vuelve Fátima Navarro por soleá. Se trata de una fuerza de la naturaleza, contenida al principio, y que se desboca en el remate de soleá por bulerías.

En el taranto, rematado por tangos, momento de lucimiento para Moisés Navarro, ahíto de sentimiento, sutil y grácil primero, con castañuelas en un contorsionismo imposible; in crescendo, después. Inmenso.

Etiquetas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *