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Actulizado 10:57 PM UTC, Sep 26, 2022

Starlite se rinde ante Israel Fernández

Starlite Festival. Cante: Kiki Morente, Israel Fernández y Estrella Morente. Guitarra: Diego del Morao. Palmas: Marcos Carpio y El Pirulo. Percusión: Ané Carrasco. Cuadro de Estrella Morente: Piano: José María Cortina. Palmas y coros: Ángel Gabarre, Antonio Carbonell y Las Negris, Guitarra: Montoyita y Monty. Percusión: Pedro Gabarre El Popo y Curro Conde. Lugar: Auditorio de la Cantera de Nagueles en Marbella (Málaga). Día: Jueves, 11 de agosto de 2022. Aforo: Lleno.

Starlite se rinde ante Israel Fernández. Era su primera actuación en el Festival marbellí, excepción hecha de su colaboración en una ocasión con Miguel Poveda, y el cantaor toledano se metió al público en el bolsillo de principio a fin. Kiki Morente desplegó su personalidad cimentada en la herencia cantaora de su padre, el añorado Enrique Morente. Y su hermana Estrella fue el broche de oro a una noche de arte. Pareciera que la luna llena no quisiera perderse a este trío de ases.

El benjamín de los Morente homenajea a su progenitor al abrir su recital por tonás («Quisiera yo tener la boca de caramelo, hablar y no ofender») rodeado en círculo por sus músicos, como solía hacer aquel. Prosigue por alegrías con frescura y le dedica una letra por malagueñas a su padre. Los vellos como escarpias. Presenta su disco ‘El Cante’, en el que partiendo del flamenco clásico sigue la estela de su progenitor en la onda de la experimentación y la vanguardia.

Ahora canta acompañándose él mismo a la guitarra por granaínas, primero, y por bulerías, después, incluida Adiós, Málaga de su padre. Emoción a raudales.

Homenajea a Manzanita, «uno de los genios que ha dado esta tierra», pero también a su padre y a San Juan de la Cruz por tangos con Aunque es de noche.

Turno para Israel Fernández y Diego del Morao, que siguen siendo la pareja de moda del flamenco. Israel ha crecido una barbaridad como artista y está en un momento dulce. Principia por bulerías pa’ escuchar con la voz cristalina y en plenitud, derrochando facultades. Portentoso. Conecta con los aficionados desde el minuto 1. «Voy a cantar desde mi corazón sin guardarme nada, desde la humildad y el respeto para todos ustedes», asegura tras presentar a Diego del Morao, una delicia y un lujo, al toque.

Continúa por tientos-tangos, en los que el hijo de Moraíto deja una brillante falseta muy aplaudida por el respetable mientras que el cantaor toledano se termina de meter al público en el bolsillo con sus quiebros vocales y su poderío. Diego sonríe de felicidad. Los aficionados acaban enhiestos y rendidos a sus pies.

A continuación, evoca a Farina, del que interpreta su archiconocida milonga Vino amargo, acompañándose él mismo al piano.

Le dedica unas bulerías («Mira si soy desprendío’ que el otro día pasé por un puente y tiré tu cariño al río») «a los jóvenes con todo el respeto hacia los mayores». El público vuelve a ponerse en pie y le aplaude a rabiar, tanto que después de despedirse les concede unos fandangos, que este caso le dedica a los mayores.

Y la guinda a una noche de arte la puso Estrella Morente, que abrió su recital con Cançao do Mar (fado) y María de Buenos Aires (tango), temas incluidos en su nuevo disco, ‘Leo’. Continuó con Carta (de Frida Kahlo) a Diego (Ribera) y con una letra (Cuando llegue la noche) de Ernestina de Champurcín, «una de las grandes silenciadas de la Generación del 27».

Por malagueñas, la primera dedicada a Picasso, la segunda de Chacón («Del convento las campanas») con la guitarra de su tío Montoyita («Ole los pianos de cola», le espeta), que remata con los abandolaos Montes de Málaga que su padre grabó con ella en el disco ‘Pablo de Málaga’: «Nacieron para volar los pajarillos del cielo y las manos de Picasso para dibujar y pintar la paloma de la paz».

Se queda solo el hermano de La Pelota en el escenario por rondeñas y vuelve Estrella con el género al que le dedicó su anterior álbum, la copla. Y «otro paseo por México de la mano de otra grande, Chavela Vargas«, La noche de mi amor, pataíta de arte incluida por bulerías.

Se despide con un homenaje a la música clásica, Dicen, y con La Estrella, dedicada a su hija, que aparece por vez primera sobre un escenario para bailarle al cante de su madre. Y como bis, Volver, excelsa versión del tango de Gardel.

Fotos: Pili Cabrera y Starlite Festival.

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