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Actulizado 12:46 AM UTC, May 27, 2024

Rinquín y la expresión boquiabierta de quienes lo ven por vez primera

VI Benalmádena Flamenco Guitar Fest. Guitarra: Salvador Rinquín. Compás: Ismael Rueda y Pepín Naranjo. Lugar: Castillo Bil Bil – Peña La Repompa de Benalmádena. Día: Martes, 3 de octubre de 2023. Aforo: Lleno.

Rinquín es un verso suelto. Un alma libre en esto del toque flamenco. Un maestro desconocido para buena parte del gran público, pero admirado y respetado por todos los músicos de nuestra geografía. Un guitarrista enamorado de la música con mayúsculas. Y un flamenco que no pone fronteras a su creatividad. Salvador Bernal, el Niño Rinquín, como popularmente lo conocen todos. Tocó a la altura de la virtuosidad en la tarde noche del martes en el Castillo Bil Bil. Estuvo arropado por una sonanta de ciprés y boca de rosas del prestigioso guitarrero madrileño Javier Castaño.

Abrió con una rondeña fresca de melodía y armonía con sonidos de varias generaciones. Con notas y orquestaciones propias de su toque, flamenquísimo y una técnica maleable a los sentimientos como pocas. Tocó con gran sentido, ejecución y lleno de matices.

En sus toques por soleá y seguirillas caben destacar el olor a tradición, a marca de la casa, a solera y vino, alegría y tristeza. Su música está tocada por esa varita de la gracia. Su música es fresca, añeja y actual; al mismo tiempo es muy personal.

La interpretación por taranta fue de categoría. Cuidada y eléctrica al mismo tiempo. Desde un primer momento planteó un concierto cargado de energía y ejecución. Donde su paso por tientos-tangos y malagueñas quedaba al servicio de la técnica y buen hacer.

Del éxtasis de melodía depurada pasamos a momentos rítmicos. Como el toque que nos regaló interpretando unas alegrías a compás y ayuda en escena de sus queridos Ismael Rueda y Pepín Naranjo, grandes guitarristas de la tierra, donde se notaba la gran complicidad entre ellos.

El guitarrista malagueño afrontó el tramo final con una bulería a compás de nudillos espléndida y rematada en tonalidad menor. Ya en la despedida, volvió a su silla e interpretó unas baladas para ese público que no era español, sino inglés. Abrió ese gran popurrí de éxitos con ‘Stairway to Heaven’. Tenía repertorio para todos.

Fue una noche cargada de grandes emociones, también por su parte. Eso sí, algo quedará para siempre: la expresión boquiabierta de quienes lo ven tocando por primera vez. Un grande, Salvador Bernal, el Niño Rinquín.

Fotos: Gino Pozzo.

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