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Actulizado 12:23 AM UTC, Mar 1, 2024

Pastora Galván, naturalmente

Berza Flamenca. Baile: Pastora Galván. Cante: José Manuel Fernández y Javier Requena. Guitarra: Antonio Requena. Lugar: Peña Juan Breva de Málaga. Día: Sábado, 5 marzo de 2022. Aforo: Completo.

La tarde se inició templando a las cuerdas Antonio Requena y el dúo de voces compuesto por José Manuel Fernández y Javier Requena.

La Peña Juan Breva y, con motivo de sus berzas flamencas, congregó a un público de aficionados y socios. Para cualquiera que se muestre, la peña es un templete clave del arte flamenco en la provincia, y da muestras de calidad en su propuesta de divulgación, actuaciones y conferencias, que de nuevo han podido recobrar. El ambiente está colmado de público.

José Manuel Fernández, a la voz, tiene el color de la herrumbre y la gitanería, curtido en los espacios de tablaos y de festivales, dio muestras de quejío con mucho sabor; Javier Requena, por su parte, dando el testigo hizo lo propio y juntos lograron el acompañamiento junto a las cuerdas de su hermano Antonio, para si cabe propiciar un ambiente que ya de antemano estaba más que dispuesto a recibir el arte de la bailora.

Pastora Galván

Tras el primer número del trío, para abrir palmas y soniquete, mención especial a la malagueña de Manuel Torre Por buscar la flor que amaba, con bonitos melismas a la guitarra, por abandolaos y cantes de Juan Breva por fandanguillo-verdial…
“En La Cala hay una fiesta, mi madre me va a llevar…” a la voz de José Manuel, con hondura y que fueron muy del gusto del personal, con ovación del público.

Si hiciéramos caso al origen de un nombre, Pastora es la que guía, y bien que lo hace por los vericuetos del compás. Por soleá su arte es remanso y guerra por momentos, es libertad, la que se cocina en los lugares íntimos de la familia, esa impronta que no ves al venir cuando ya está en el movimiento. Agilidad en las formas, rescatando los aromas antiguos de bailaoras como Imperio, el sabor y las formas de Triana. En ella y, a pesar de los tintes de un palo con sabores oscuros, la actitud de su baile siempre es luminosa, llena de improvisaciones y juegos con los músicos. Eso se detecta en el sabor que emana.

Pastora Galván

No podía ser otra que arañara todos los vítores, y seguimos por tientos y tangos de Javier Requena, después cargada de emotividad una rondeña a cargo de Antonio Requena que dedicó y fundió notas con sabiduría clásica.

La bailaora sevillana volvió al escenario por alegrías, donde las no formas son pasionales, repleta de feminidad, locura y vuelta, luz a las hechuras con transmisión. Caderas y pies, látigos y manos como caracoles, su baile es vendaval, sus marcajes antiguos, es la que juega y se saborea, es la razón compleja que nos parece simple por sus aires naturales, la cara que tiembla y el pulso por colmo en el cuerpo.

Pastora Galván

Para terminar, y tras un breve paréntesis, que parecía anunciar que el pescao’ estaba vendido, algunos de los asistentes recogieron vela, se anunció el fin de fiesta.

Subieron al escenario la plana de Málaga a la voz del Chato y el compás de Kiko de Tiriri, y del otro lado amigas y compañeras de Pastora.El baile sin un no parar que dejó los ánimos del público patas para arriba. Un goce por flamenquería.

Pastora Galván

Fotos: María Jesús Carvajal

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