Paloma Fantova triunfa en la Bienal de Málaga

VI Bienal de Flamenco de Málaga. ‘Mi verdad’. Baile: Paloma Fantova. Cante: Manuel de la Curra, Antonio y May Fernández. Guitarra: Eugenio Santiago. Percusión: El Güito. Lugar: Castillo de Gibralfaro de Málaga. Día: Domingo, 13 de julio de 2019. Aforo: Media entrada.

Paloma Fantova volvía a Málaga, tras su actuación en el Teatro Cánovas dentro del ciclo ‘Flamenco Viene del Sur’ hace seis años y como artista invitada del Tablao Los Amayas el pasado año, en este caso en un lugar con sumo encanto, el Castillo de Gibralfaro, en el marco de la Bienal de Málaga. Y salió triunfadora, derrochando arte.

Abren Manuel de la Curra y Antonio Fernández por martinetes, creando un ambiente propicio para que la bailaora gaditana se incorpore en las seguiriyas. Ataviada con una chaquetilla de estilo taurino, Fantova manda con su baile contundente, portentosa con los pies. Hipnótica. Cosecha aplausos con cada desplante.

Pellizco Flamenco, que asistió hace seis años a su espectáculo en el Cánovas, ha podido constatar cómo ha crecido como artista,  manteniendo intacto el ímpetu.

Eugenio Santiago toca una pieza instrumental, con El Güito a la percusión, por bulerías. Exhibe una buena técnica, una pulsación impecable y a una velocidad endiablada y rebuscándose. El respetable lo premia con una merecida ovación. Mención aparte merece el papel destacado que juega la iluminación, que corre a cargo de Daniel Pérez.

En el taranto, rematado por tangos, Paloma Fantova se muestra grácil y más expresiva con el rostro y el braceo. May Fernández hace su aparición con una soleá por bulerías que suena flamenquísima en su voz, pataíta de arte incluida.

Vuelve Fantova con bata de cola y mantón por cantiñas, con las que transporta al respetable a su Cádiz natal. Remata por bulerías de su tierra, como mandan los cánones, con gracia y donaire.

En la soleá, para, templa y manda. Y también se desboca, sobre todo en las bulerías, en que se suma May Fernández. El toque se vuelve vertiginoso y ella le corresponde con su baile explosivo. Espectacular, apoteósica.

Aún habría tiempo para un fin de fiesta por bulerías con pataíta de todos y cada uno de los integrantes del cuadro.

Fotos: Alfredo Canales y Bienal de Málaga.
Etiquetas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *