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Morente y Camarón impregnan el recital de Ismael Tamayo

Ciclo ‘Flamenco al compás‘. ‘Flamenco puro’. Cante: Ismael Tamayo. Guitarra: José Antonio Rojas. Lugar: Teatro Las Lagunas de Mijas Costa (Málaga). Día: Sábado, 24 de octubre de 2020. Aforo: Lleno.

La noche flamenca del pasado sábado en el Teatro Las Lagunas de Mijas Costa venía marcada por un aforo limitado por el Covid-19, pero que enseguida agotó las entradas. La puesta en escena nos introdujo dulcemente a un espectáculo flamenco cargado de referencias a Enrique Morente y a José Monje Cruz Camarón de la Isla.

Morente y Camarón

Con un fondo anaranjado acaramelado, asemejándose a un atardecer cálido, la silueta de la guitarra de Jose Antonio Rojas se va describiendo con sus acordes tranquilos y dulces, para dejar pasar tranquilamente a la figura y cante de Ismael Tamayo, con letras de El Chino de Málaga que  enlaza con la caña de Morente.

Tras ello, nuevo fondo de sala y nuevo palo.  El azul del mar malagueño se encuentra con el del cielo al cante de malagueñas y al toque respetuoso y emocionado que deleitó al respetable con las malagueñas de La Trini (“la guapa”) y La Peñaranda, rematadas por jaberas y fandango abandolao del Albaicín.

La pasión de unos tientos recorren los poros de la piel de los asistentes, el color del amor, de la sangre. También el color del dolor que representan los tientos con sus inconfundibles interjecciones de dolor, los ayeos tan sentíos del inicio del cante. El rojo contrasta ahora con la sobriedad que Tamayo le da a este cante tan puro. En efecto, el juego de colores con los que se adorna el fondo del decorado, reafirma las distintas emociones que nacen con estos compases tan diversos del flamenco. Igualmente descubrimos en la guitarra flamenca de Rojas mención en sus falsetas a la figura de Enrique de Melchor.

Se pasó al verde, el color de la esperanza, esa misma esperanza que tendrían los mineros que trabajaban en los confines de la tierra para poder llevar sustento a sus casas, desprovistos de la luz del día. Cantes como la taranta, cantes de Levante, inundan ahora el escenario. Esa guitarra que llora emocionada a los latidos del corazón. La taranta de Fernando el de Triana, que tan bien interpretó Camarón, y que muchos han considerado malagueña, fue la pieza elegida para la ocasión.

Sin dudar, volvemos a cantes alegres y festeros; nos vamos a Cádiz, la tacita de plata, y por cantiñas se van describiendo alegrías, romeras y mirabrás. Mención nuevamente a Camarón en Pueblos de la tierra mía.

Los artistas, después de unas bulerías, se despiden de su público, no sin antes agradecer a todas aquellas personas que de una forma u otra han contribuido a tan notable noche. Los fandangos sirvieron de despedida y cierre al homenaje Morente – Camarón – Morente que impregnó toda la obra.

Esta noche, amiga mía, como decía la letra de este cante por fandangos, hermanó a todo los asistentes en aplausos de reconocimiento a estos dos grandes artistas de Málaga.

Reseña de Raquel Ceballos con aportaciones de Diego Morilla. Fotos: Alfredo Canales.

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