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María Moreno se desnuda en ‘Yo bailo’

María Moreno se desnuda en ‘Yo bailo‘ (Fracasobooks, 2020), libro en el que la bailaora gaditana firma los textos y Susana Girón, las imágenes. Que nadie se llame a engaño, no se trata de un desnudo físico sino del alma de la artista y de su proceso de creación.

“De pequeña, mientras mis primos o mis amigos jugaban al escondite o se disfrazaban, yo jugaba a bailar. Me vestía con el traje de gitana, me ponía los pendientes de aros rojos y bailaba. He bailado siempre por puro instinto. Hacía cosas que ni siquiera había estudiado, por una necesidad que me nacía de dentro. Ahora el juego se ha puesto serio, pero me sigue haciendo feliz”. Así se inicia ‘Yo bailo‘, una obra lujosamente editada que se lee de un tirón y que resulta una delicia.

Girón acompaña a Moreno -Premio Revelación en el Festival de Jerez y en la Bienal de Sevilla, por ‘Alas del recuerdo’ y ‘De la concepción’, respectivamente, y Giraldillo al Momento Mágico por el arranque de la soleá de ‘More (no) More’ en la pasada edición de la cita sevillana- en su intimidad artística (proceso de creación, ensayos) y humana (verbigracia, dormida).

Hay verdad en los textos y en las fotos, de ahí que el libro rezume autenticidad

Hay verdad en los textos (“Mi casa de Cádiz huele a humildad. Y son esos orígenes los que me permiten ahora pisar tierra, saborear y agradecer los momentos y personas que me regala mi baile”) y en las fotos, de ahí que ‘Yo bailo‘ rezume autenticidad.

Cuenta María Moreno que sus primeros zapatos profesionales los consiguió, con cinco o seis años, después de bailar en el campo delante de un corrillo familiar y pasar el plato; que ganaba todos los concursos por tanguillos de los barrios y peñas flamencas de su Cádiz natal; y que para pagar su espectáculo ‘De la concepción’, trabajó dos meses en Japón.

Por momentos afloran las dudas existenciales de la artista (“Llevo trabajando desde los diecisiete años y no tengo nada a lo que agarrarme si en algún momento dejo de bailar…”), que contrarresta con pensamientos positivos (“Cuando me agobio demasiado me imagino envejeciendo en Cádiz. Cádiz sabe a risas y no existe otro sabor mejor”) y con sentido del humor (impagables las anécdotas de su primo Makeke y la de Chucky).

Yo bailo

Fotos: Susana Girón

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