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Actulizado 10:57 PM UTC, Sep 26, 2022

Luis Perdiguero engrandece el homenaje a Alejandro Vargas

Homenaje a Alejandro Vargas. Cante: Luis Perdiguero. Guitarra: Antonio Moya. Palmas: Antonio y José Carrasco. Lugar: Peña La Encina de Encinas Reales (Córdoba). Día: Sábado, 19 de marzo de 2022. Aforo: Lleno.

Con un emotivo acto, la Peña Flamenca La Encina de Encinas Reales rendía homenaje a Alejandro Vargas Sánchez, un socio de esta entidad que aportó muchas ideas, que estaba siempre involucrado en la organización de los eventos y fue uno de los pilares para la formación y el desarrollo de la misma. Varios días antes se colgó el cartel de aforo completo ante la expectación de este evento.

Ahora era el turno de los artistas, con un salón lleno hasta la bandera de aficionados venidos de toda la comarca, la noche prometía, algo iba a pasar para la historia del cante en Encinas Reales.

Luis Perdiguero comenzó con bulerías por soleá (Grandes fatigas son las mías). Con la voz ya caliente, ofreció un paseo por alegrías de Cádiz (Tierra de hombres cabales) para traernos los aromas de La Caleta. Con granaína y media granaína, nos hizo sentir en La Alhambra (Rosa si no te cogí) para terminar la primera parte por fandangos. Ya tenía al respetable de pie.

Luis Perdiguero

Tras un breve descanso, tientos-tangos (Señor que vas a caballo), después seguirilla (El corazón de pena traigo traspasao). Aquí el cantaor malagueño de origen jerezano tiró de casta y sacó los aires de La Piriñaca para transportarnos a otros tiempos, otras formas y maneras, donde el cante era un ritual de pureza.

Y llegó el momento de la noche, soleá (Se lo pedí la otra tarde al Cristo de los Gitanos). Perdiguero calaba en el alma, la guitarra de Antonio Moya llegaba a lo más profundo, se sentía algo especial, algo que no se sabe describir, ese algo a lo que le llaman duende, qué manera de cantar y qué forma de tocar.

Luis Perdiguero

Bulerías para inundar de arte lo que quedaba de noche, para demostrar que está pasado de compás, con un repertorio de letras larguísimo y un gusto exquisito, al ritmo que marcaba Moya, que sacó su amplio catálogo de falsetas. Antonio y José Carrasco pusieron el compás a la altura de los grandes, propio de la casa de donde vienen.

Luis Perdiguero

Con el respetable nuevamente en pie, ya creíamos que había terminado, cuando se le pidió de nuevo fandangos y sin dudarlo nos regaló tres fandangos para así terminar una actuación en la que, como se diría en el toreo, cortó las dos orejas y el rabo.

Luis Perdiguero es un cantaor largo, domina en su totalidad el abanico de palos flamencos. Además, con su humildad conecta con la gente rápidamente, y tiene lo más difícil, transmite.

No sé las veces que lo he visto y siempre se supera, se rebusca y cuando se encuentra, no es apto para cardíacos, les puede buscar un problema, así que avisados quedáis. Llevad la pastilla a la mano por si os la tenéis que poner debajo de la lengua.

Luis Perdiguero

Vargas, en primera fila, en uno de los palcos de honor del cielo, está bailando de alegría viendo que su homenaje quedará grabado a fuego en el alma de los presentes. En Encinas Reales se han vivido muchas noches de cante, pero ésta siempre se recordará.

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