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Los Reyes Flamencos, Antonio y Nono, visitan Torremolinos

Reunión Flamenca de carácter benéfico. Cante: Antonio Reyes. Guitarra: Nono Reyes. Palmas: Luisa Chicano y El Sheriff. Cuadro Los Festeros: Cante y baile: Remache de Málaga, José Pañero y Javier Heredia. Guitarra: Luis El Salao. Lugar: Peña la Güena Gente de Torremolinos (Málaga). Día: Sábado, 11 de enero de 2020. Aforo: Lleno.

Como punto final de estos días navideños, y tras la Cabalgata de Reyes Magos, el pasado sábado, nos visitaron los Reyes Flamencos. Concretamente, el cantaor Antonio Reyes con la guitarra de su hijo Nono Reyes.

Se trataba de una Reunión Flamenca organizada por la Hermandad de Marineros de Nuestra Señora del Carmen de La Carihuela, en el marco de las reuniones flamencas que acoge la Peña la Güena Gente de Torremolinos. Comenzó con la participación del Cuadro Los Festeros, con Remache de Málaga, José Pañero de Algeciras y el sevillano Javier Heredia, acompañados por la guitarra malagueña de Luis El Salao. El cante y el baile se fusionan en estos tres artistas tan diferentes y complementarios a la vez. La soleá, los tangos y varias interpretaciones por bulerías sirvieron como base para que los Festeros pudieran mostrar la idiosincrasia y el arte de sus integrantes.

La sede de la Peña acogió este evento con el aforo completo, dejando ver la afición de sus socios y amigos; demostrando a la vez que las nuevas generaciones se acercan con disfrute y pasión a este arte, ya que eran muchos los jóvenes que decidieron cambiar su habitual salida nocturna del sábado noche por este fantástico recital flamenco. Esto garantiza continuidad y futuro para el flamenco.

Tras un descanso, prolongado por problemas de sonido que finalmente quedaron solucionados, la noche continuó con la entrada triunfal de los Reyes Flamencos. Antonio Reyes, chiclanero nacido en 1976 y ganador del Giraldillo al cante en la Bienal de Sevilla en 2014, vino acompañado por su hijo y joven guitarrista Nono Reyes. Comenzó por soleá con un acompañamiento de guitarra solemne y con peso, que fue guiando la voz de su padre durante una interpretación de más de catorce minutos, en la que se iban meciendo las letras con ese freno tan característico que también comparte su paisano Rancapino Chico, de la misma escuela.

Continuó por alegrías de Cádiz, con las palmas de Luisa Chicano y El Sheriff. Posteriormente, unos tangos que sirvieron para caldear la noche, con retenidos compases de 4×4 y esas letras que todos en algunos momentos hemos escuchado y sentido tanto. La noche pedía más, y estos dos últimos palos de compás festero dieron paso a una desgarradora interpretación por seguiriyas, en donde Antonio Reyes parte su alma y trasmite al público ese dolor y quejío flamenco, muy gitano y profundo.

Silencio y ovación del aficionado; como si de una plaza de toros se tratara, en una tarde grande. Silencio y despedida de sus majestades por bulerías y fin de fiesta de la mano de los Festeros. Hermosos regalos han traído los Reyes este año.

Fotos: Pellizco Flamenco

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