‘Lorca y la Pasión’, una experiencia única e irrepetible

‘Lorca y la Pasión, un mar de sueños’. Dirección escénica: Rosario Pardo. Creaciones y dirección coreográfica: Eva Yerbabuena. Dirección musical: José Quevedo Bolita. Realización audiovisual: José Sánchez Montes. Cante: Marina Heredia, El Turry, Víctor Carrasco, Anabel Rivera y Fita Heredia. Guitarra: Rubén Campos y Marcos Palometas. Primer bailarín: Mariano Bernal. Cuerpo de baile: Florencia Oz, Cristina Aguilera, Cristina Soler, Irene Morales, Irene Rueda, Cristian Lozano, Adrián Sánchez, Antonio González y Raimundo Benítez. Artista invitado: José Valencia. Actores: María Alfonsa Rosso y Chema del Barco. Lugar: Jardines del Generalife de Granada. Día: Martes, 30 de julio de 2019. Aforo: Lleno (1.680 personas).

El ciclo ‘Lorca y Granada’ cumple dieciocho años de representaciones estivales, y la de anoche (se puede ver hasta el 31 de agosto), que lleva por título ‘Lorca y la pasión, un mar de sueños’, se estructura en cuatro partes, que se corresponden con otras tantas piezas teatrales del poeta granadino: ‘El Público’, ‘La Casa de Bernarda Alba’, ‘Así que pasen cinco años’ y ‘Mariana Pineda’. La primera y tercera pertenecen a lo que el propio autor denominó ‘Teatro imposible’ y son poco conocidas por el público no especializado, y la segunda y cuarta conocidísimas tragicomedias del universo lorquiano.

En ‘El Público’, Marina Heredia, era su noche, esgrime su portentosa voz, por bulerías por soleá, bulerías y taranto arropada por un elenco de extraordinarios artistas de la tierra, que interpretan magistralmente las composiciones de José Quevedo Bolita. Qué grato comprobar cómo Rubén Campos y Marcos Palometas se han convertido en dos grandísimos guitarristas.

En las bulerías por soleá, un clásico ya, un bailarín a lo Joaquín Cortés, con torso desnudo, se desenvuelve sudoroso entre giros y taconeos en bailes más contemporáneos que flamencos. Quizás sea por exigencias del guión, pues no en vano en esta pieza hay un personaje que se llama Desnudo. Marina Heredia va de rojo, el bailarín desnudo y ocho en el cuerpo de baile que van de blanco interpretan los palos mencionados, con coreografías de Eva Yerbabuena, que últimamente explora expresiones que van más allá de la más pura ortodoxia flamenca.

En ‘Bernarda Alba’, las actrices parten de entre el público, con María Alfonsa Rosso (Bernarda Alba) al frente, hacia el escenario en fila india y rezando, y se van alternando pasajes de cante, baile y teatro. Heredia canta e interpreta el papel de Poncia, criada de Bernarda Alba y las dos cosas las hace extraordinariamente bien. Canta por soleá, malagueña, granaína, fandangos del Albaicín y siguiriya y concluye esta parte con un Réquiem por la muerte de la hija menor de Bernarda Alba.

‘Así que pasen cinco años’ es quizás la pieza más surrealista de Lorca, escrita en 1931, justo cinco años antes de su asesinato; fue una premonición con experiencias vividas en Nueva York. La cantaora granadina hace de maniquí y José Valencia, de joven; dos de los personajes de esta compleja obra. Tangos, romance, tonás y cuplé, con Heredia y Valencia excelsos en el cante, y bailarines vestidos de jugadores de rugby, todos con el número 36 a la espalda (año de la muerte del autor).

Por último, ‘Mariana Pineda’, interpretada por Marina Heredia, con Chema del Barco como el malvado Pedrosa, es recreada con canciones infantiles, tangos de Graná, alegrías, fandangos y una dramática petenera titulada Sangre.

Magnífica velada de teatro, baile y cante, con Marina Heredia como protagonista indiscutible, que triunfa cada noche en los Jardines del Generalife y que pueden ver hasta el 31 de agosto. Es una magnífica excusa para venir a Granada y vivir una experiencia única e irrepetible en un marco incomparable. Viva Graná, viva García Lorca y viva Marina Heredia.

Fotos: José Manuel Grimaldi
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