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Actulizado 11:54 PM UTC, Jul 23, 2024

La Moneta y El Pele le ponen el duende a la Bienal de Málaga

La Moneta y El Pele

IV Bienal de Arte Flamenco de Málaga 2015. Baile: Fuensanta La Moneta. Artistas invitados: El Pele (cante) y Javier Latorre (baile). Cante: Miguel Lavi, Juan Manuel Tirado y El Mati. Guitarra: Luis Mariano. Percusión: Miguel Rodríguez ‘El Cheyenne’. Lugar: Teatro Cervantes de Málaga. Día: Martes, 17 de febrero de 2015. Aforo: Casi lleno.

La Moneta y El Pele protagonizaron el momento para enmarcar de la gala inaugural de la IV edición de la Bienal de Málaga, a la que le pusieron el duende. Fueron unas seguiriyas con las que el cordobés provocó el estremecimiento de los presentes, mientras la granadina se retorcía en un baile ad hoc. Previamente, se había homenajeado a La Cañeta de Málaga, que, visiblemente emocionada, no pudo corresponder con su cante, al encontrarse mermada de salud, pero sí invitó al respetable “a una cazuela de fideos”. ¡Que arte más grande!

Tanto Gonzalo Rojo como Paco Roji, su biógrafo, trazaron una semblanza laudatoria de la perchelera, hija de la mítica Pirula. “La encarnación misma del cante flamenco”, aseguró Rojo. “El alma de la Málaga flamenca, la gitanería en su máxima expresión”, añadió Roji. El presidente de la Diputación Provincial, Elías Bendodo, que le hizo entrega de una estatuilla, también recordó a su primo Gabriel Campos ‘El Tiriri’, recientemente fallecido, y anunció la edición de un disco que recopilará sus cantes.

Manuel Curao, por su parte, hizo una reivindicación del flamenco, al que, pese al reconocimiento de la UNESCO como patrimonio de la Humanidad, no se le termina de valorar como debiera. Y puso dos ejemplos: Los complejos del ministro de Cultura, Jorge Semprún, quien, en una visita a su hómologo alemán en los 80, le habló de músicos como Mozart o Bach, mientras que éste le replicó que a quien él admiraba era a Paco de Lucía… Y la peripecia vital de Antonio Fernández Díaz, Fosforito, allí presente, que acabó en alguna ocasión en el calabozo por el mero hecho de buscarse la vida como cantaor, lo que, andando el tiempo, le ha granjeado galardones como la quinta llave de oro del cante o la medalla de Andalucía.

Chaparro de Málaga

El homenaje artístico a La Cañeta consistió en un par de piezas (soleá y rondeña) por parte de Chaparro (y no de su sobrino Antonio Soto, como estaba anunciado). Toque flamenquísimo de uno de los más grandes guitarristas que ha dado Málaga, preludio de una noche que depararía momentos memorables, como el citado de El Pele y La Moneta.

La Moneta y Javier Latorre

La granadina, pese a su juventud, se ha consolidado como un referente del baile racial, que, empero, no desplegó en la farruca y la malagueña, en las que se mostró más clásica. En la soleá apolá, el maestro Javier Latorre acompañó a su discípula -con una bata de cola blanca- en un dúo de arte. Luego, vendría el estremecimiento ya reseñado que provocó El Pele por seguiriyas con La Moneta, de negro y morado y con castañuelas. Compusieron estampas de arte, para enmarcar. Benditos sean.

Mención especial merecen, en el cante para atrás, subalternos de lujo como Miguel Lavi, excelso por romance; Juan Manuel Tirado, por granaínas y abandolaos; y El Mati. Las cuevas del Sacromonte granadino se hicieron presentes, entre ecos morunos, en los tientos azambrados, en los que La Moneta sacó a relucir su perfil de bailaora de raza, para la que el baile es algo tan natural como respirar, que prosiguió en la soleá por bulerías y en los jaleos. En la despedida, El Pele se sumó con su cante y una pataíta, que levantó al público de sus asientos.

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