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Jóvenes que cantan como viejos y apuntan a figuras de este arte

VI Bienal de Arte Flamenco de Málaga. ‘Hay maera’. Cante: Pepe El Boleco, Manuel de la Tomasa y Alonso El Purili. Guitarra: José de Pura y Luis El Salao. Baile: Paula Carmona. Lugar: Corralón de Santa Sofía en el Barrio de la Trinidad de Málaga. Día: Viernes, 31 de Mayo de 2019. Aforo: Lleno.

Había expectación por ver a tres jóvenes que cantan como viejos, Pepe El Boleco, Manuel de la Tomasa y Alonso El Purili, en la Bienal de Málaga y el público llenó el Corralón de Santa Sofía en el Barrio de la Trinidad, precioso y andalucísimo marco. Demostraron que, pese a su juventud, apuntan a figuras de este arte.

Abrieron con una ronda de tonás, toda una declaración de principios, máxime para unos chavales que, en el caso de El Boleco y El Purili, aún no han cumplido los 18; y en el de Tomasa, los 20. Silencio sepulcral. Saber escuchar también es un arte. Ellos se dejan el alma y transmiten.

Manuel de la Tomasa -nieto de José de la Tomasa, tataranieto de Pepe Torre, hermano de Manuel Torre, y emparentado también por vía materna con Manuel Vallejo– lo trae como sus compañeros (El Boleco, emparentado a través de su abuela con Chocolate y Farruco; y El Purili, nacido en una familia de flamencos, pero no de escenario, y sobrino de primos hermanos de Rubio de Pruna) en la masa de la sangre. Canta Tomasa unas alegrías salineras y plenas de compás, con la guitarra ajustada del chiclanero José de Pura, para el baile de Paula Carmona, que baila para comérsela. Con sólo trece primaveras, apunta alto. Discípula de la bailaora malagueña Trini Santiago, disfruta bailando, siente el baile en los más profundo y lo transmite. El público la premia puesto en pie.

Turno para El Boleco por malagueñas, con la sonanta flamenquísima de Luis El Salao. El Purili muestra su desparpajo con el público, al que le dedica un cante por soleá. Cantan con un respeto escrupuloso a la tradición; cante añejo que parece recién parido en sus voces.

El cantaor de La Puebla de Cazalla, el más asilvestrado, se duele por seguiriyas y logra que el respetable termine enhiesto. Manuel de la Tomasa no se arredra y también canta por este palo, santo y seña de su familia, dejando el pabellón muy alto. Se aprecia un compañerismo sincero y buena sintonía entre los tres. El Boleco canta por tientos-tangos, con solera, jondura y compás. Tomasa, con la elegancia que le caracteriza y más hecho como cantaor, le da la réplica por soleá.

En las bulerías por soleá, los tres dejan bellas y emotivas estampas con Paula Carmona, que quedarán para su recuerdo íntimo cuando sean adultos. La malagueña les baila de inspiración y pellizco. Momento álgido. Luisa Chicano la jalea junto al escenario. El público, puesto en pie, les dedica una merecida ovación.

Ya en la recta final, con los tres en pie como al inicio, ronda de fandangos, en la que El Boleco descolla sin pretenderlo con su metal de voz y su eco chocolatero. En la despedida, fin de fiesta por bulerías con el cuadro al completo. Tomasa y Carmona protagonizan uno de los momentos más bellos y emotivos. El Purili canta y baila con arte, al estilo de su paisano Perico El Pañero. Se le une Paula y conforman un dúo memorable.

Fotos: Juan Recio y Bienal de Málaga.
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