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Actulizado 11:09 AM UTC, Dec 4, 2021

Festival de Ojén, un cartel de lujo que supo a poco

XLVI Festival Castillo del Cante de Ojén. Cante: Duquende, María José Santiago, Arcángel (Artista invitada: Ángeles Toledano) y Rancapino Chico. Guitarra: Chaparro de Málaga, Manuel Jero Jerito y Dani de Morón. Palmas: Israel Tubío, Luis Santiago y Los Mellis. Percusión: Alex Fernández. Baile: La Farruca y Juan José Villar (Cuadro: Cante: Juan Carpio y María Mezcle. Guitarra: Ramón Amador). Lugar: Patio del CEIP Los Llanos de Ojén (Málaga). Día: Sábado, 7 de agosto de 2021. Aforo: Lleno. 

Entre aromas a romero y mastranto, Rancapino Chico, Arcángel, María José Santiago y Duquende ponían voz al XLVI Festival Castillo del Cante de Ojén; mientras La Farruca hacía lo propio al baile, en una edición con un cartel de lujo que no defraudó y dejó con ganas de más.

El calor y la mascarilla no desanimaron a los aficionados al cante jondo, que llenaron el auditorio de uno de los festivales con más solera y antigüedad de Andalucía, en cuya puerta rezaba: «No hay entradas».

Soleá y seguiriya en la apertura, interpretadas con mucho sentimiento por el que formase parte del cuadro de Paco de Lucía y destacado seguidor de Camarón, Duquende; con Chaparro de Málaga a la guitarra.

El público, ansioso por saborear cada quiebro pero feliz con un evento que la pandemia obligó a suspender en 2020, despidió al cantaor catalán con una calurosa ovación.

Con un vaporoso traje rojo y flor en el pelo, subió al escenario la jerezana María José Santiago, arropada por el también jerezano Manuel Jero Jerito, al toque; Israel Tubío y Luis Santiago, al compás; y Álex Fernández, a la percusión.

Entre palo y palo, unos tangos con guiños a su Jerez natal para disfrute de los presentes, en una actuación en la que La Santiago recordó sus orígenes y mostró su versión más flamenca al respetable que, agradecido, la despidió de pie, entre vítores y aplausos.

Apremiados por el tiempo en un festival con hora de cierre, llegó el momento de ver en el Castillo del Cante a la bailaora sevillana Rosario Montoya La Farruca, que esta vez no pudo contar con su hijo Manuel Fernández El Carpeta, tal y como estaba previsto.

Le sustituyó el bailaor gaditano de la saga de Los Villar, Juan José Villar, hijo de bailaora y tercera generación de un linaje de artistas iniciado con su abuelo Juanito Villar, su baile y buen hacer no desentonaron junto al poderío de la La Farruca.

Con Juan Carpio y María Mezcle al cante, que entonaron una malagueña con verdiales mientras los bailaores se cambiaban; y Ramón Amador al toque; La hija de Farruco y Villar se presentaron con unos jaleos; le siguió una cantiña del bailaor en solitario y una impresionante soleá de La Farruca -mantón de Manila en mano-, a cuyo término se incorporó Villar para cerrar con una zambra.

El público, entregado, perdonó que no hubiese descanso y recibió entusiasmado al cantaor onubense Arcángel, uno de los primeros espadas del flamenco actual y del que dicen canta por fandangos “como nadie”.

Este artista de raíces clásicas pero innovador contó con Dani de Morón a la guitarra; Los Mellis a las palmas y coros; y la joven cantaora jiennense Ángeles Toledano.

Brindis sin copa “por quienes han estado al lado de la cultura en un año muy duro” y despedida sin «bises», porque hay que “ir deprisa cuando se quiere ir despacio” con un sentido cante del fandango de Alosno Calle Real, que levantó a los presentes.

El broche final lo puso Rancapino Chico, que apuró hasta el último segundo para complacer a un público cómplice que no quería marcharse y que cayó rendido cuando entonó Rosa María, tangos de Camarón.

Y así entre soleás, bulerías y fandangos; y alusiones a Rancapino -el padre- la cálida voz del cantaor chiclanero clausuraba esta esperada edición del Festival de Ojén.

Fotos: Esther Gómez

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