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Actulizado 12:46 AM UTC, May 27, 2024

Ezequiel Benítez encumbra el homenaje a Modesto Torralbo

X Aniversario de Peña La Encina. Cante: Ezequiel Benítez. Guitarra: Paco León. Palmas: Tate Núñez y Naim Real. Lugar: Peña La Encina de Encinas Reales (Córdoba). Día: Jueves, 12 de octubre de 2023. Aforo: Lleno.

El pasado jueves, 12 de octubre, la Peña La Encina de Encinas Reales celebraba su X Aniversario, en homenaje a Modesto Torralbo, a quien esta entidad le otorgó la distinción de socio honorífico al tiempo que anunciaba que todos los actos del año se iban a realizar en su nombre. Con un lleno absoluto, varios días antes se colgó el cartel de aforo completo, 150 personas que se dieron cita al mediodía para disfrutar de un almuerzo, y de postre un evento flamenco que se quedará para el recuerdo de los asistentes.

Modesto se merece este homenaje y mucho más, por su trayectoria, afición, humildad y sencillez, por todos los buenos momentos que nos regaló durante sus actuaciones, por todo lo que nos ha enseñado a los más jóvenes, por compartir su sabiduría, por estar siempre apoyando y ayudando a los eventos flamencos que se han realizado.

Esta Peña hace justicia a una gran persona, sus socios lo hacen socio honorífico y por unanimidad lo confirman para sellarlo en el libro de la eternidad. Este homenaje sale del corazón de la gente que lo quiere, su familia, sus amigos que lo acompañamos, en colaboración con el Ayuntamiento de Encinas Reales y como testigos seguro que también estarán en el palco de honor del cielo quienes de su lado nunca jamás se fueron. Se le entregó una placa conmemorativa para el recuerdo de este día.

Como las mejores cosas son las que salen del corazón, para actos como éste, que mejor forma que quién canta con el corazón, y para ello se eligió a Ezequiel Benítez, que ofreció un recital de flamenco que yo definiría como uno de los más sensibles a los que he podido asistir a lo largo de mi vida de aficionado a este arte.

El cantaor jerezano comenzó templándose por tientos «buscando un remedio, antes de que se vuelva loco» y sin esperarlo nos dio un paseo por la Bahía de Cádiz con unas alegrías en las que puso la gracia y el salero de la gente de su tierra, «antes de que el sol se estuviera ocultando y la tarde se muriera».

Por soleá empezó a rebuscarse y comenzó a arañar en el corazón de los presentes confirmando «su querer sin tener que firmar en ningún papel». Fandangos para terminar la primera parte con «atardeceres bonitos» y el respetable ya estaba en pie.

Tras un breve descanso, comenzó la segunda parte con un palo a día de hoy en desuso, los cantes de trilla, que le dedicó a la gente de la zona que antiguamente realizaba este tipo de trabajos, en tiempos donde los valores del ser humano tenían un sentido incalculable, «y si se gastó el dinero en su mula, aunque se quede sin comer, no la cambia por ninguna».

Seguidamente, explicó que el título de su último disco, ‘Dukkha’, significa ducas o duquelas (penas o pesares), palabra proveniente del sánscrito, una de las lenguas hindúés más antiguas del planeta. Este trabajo lo compuso durante la pandemia en recuerdo de algunas personas queridas que se fueron durante ese tiempo.

Y Paco León nos fue introduciendo con la mayor de las sensibilidades en una malagueña con la que Ezequiel partió el alma de los presentes, siendo «tan grande su recuerdo y teniendo una gran suerte de tenerlo tan cerquita suyo», para después rematar por abandolaos y calando en los huesos y llegando a los tuétanos cuando «el enterrador le vio la cara tan bonita a su madre, tiro la pala y la besó horrorizado, dijo que a su madre no la enterraba», y terminar juntos llorando, artistas y afición. Nunca en mi vida pude ver después de un cante a tanta gente limpiándose las lágrimas, fue algo tan emotivo y maravilloso a la vez, que seguro que se quedará grabado a fuego en los adentros de los presentes.

Nuevamente fandangos, con «el mensaje que nos dejó Dios», y a continuación bulerías para llenar de ritmo y compás lo que quedaba de tarde con un Paco León demostrando que es ya todo un maestro del acompañamiento, las palmas de Tate Núñez y Naim Real eran fuego y Ezequiel ofreciendo un recital a la altura de los genios para decir, «que no se te olvide un día de decirme que me quieres que es muy cortita la vida». Y bailando se quiso bajar del escenario, pero con un público en pie y pidiendo otra le fue imposible.

Finalizó su actuación con un fin de fiesta en el que hizo un popurrí comenzando con el taranto de Manuel Torre —«Donde andará mi muchacho”—, bulerías —«Mira qué flamenco es, que duerme con su guitarra en vez de con su mujer»— y remató por fandangos «recordando con cariño el día en que te conocí».

Hay días que se quedan grabados para la historia del flamenco y creo que sin duda éste será uno. Yo también podré decir que viví los momentos de La Encina Flamenca.

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