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Actulizado 10:16 PM UTC, May 20, 2024

David de Jacoba ofreció un recital intimista y cercano en Vélez

Cante: David de Jacoba. Guitarra: Rubén Lara. Presenta: Rubén Portillo. Día: Sábado, 18 de febrero de 2023. Lugar: Peña Flamenca Niño de Vélez de Vélez-Málaga (Málaga). Aforo: Lleno.

David Maldonado Santiago, conocido como David de Jacoba por su abuela (“La más flamenca de todas”), es un cantaor motrileño, dotado de un notable sentido del ritmo y afinación perfecta. Ha trabajado con grandes artistas como Enrique Morente, Tomatito, Sara Baras o Paco de Lucía. Flamenco Abierto Axarquía lo acercó a Vélez y Pellizco Flamenco fue testigo de ello.

Tras la presentación de Rubén Portillo, guitarrista y máximo responsable de Flamenco Abierto, escuchamos cantes de Levante, en concreto la taranta Maldigo mi cobardía. Desde el primer momento, la voz de De Jacoba llega pura y nítida, sin equipo de sonido, y capta la atención del oyente. “…Ay mi hermano// Ay, en la mina perdió la vía.// El angelito de mi hermano,// por salvarme a mí la mía.// Yo por miedo salí corriendo.// Ay, maldigo mi cobardía”.

Cambiando de tercio, por alegrías, el cantaor muestra que también se maneja bien con los cantes festeros.

La sonanta de Rubén Lara nos conduce con maestría a la malagueña de Chacón: “Viva Madrid que es la corte…”. Los dedos del guitarrista juegan con las cuerdas, realizando un acompañamiento que se funde con el cante en una complicidad envidiable.

Unos tientos-tangos, con guiño a La Repompa, ponen fin a la primera parte del recital. “En el cristal de mi copa// tu cara se reflejó…” El público vibra con el cante y con el toque y jalea la actuación.

Tras un breve descanso, retornan los artistas y David de Jacoba anuncia la seguiriya: “Este cante tiene algo muy especial. No la ensayo nunca. La canto directamente en el escenario”. Va a dedicarla a un gran aficionado y señero peñista de Vélez, Enrique Amador. La solemnidad con la que este cantaor interpreta «Mal fin tenga este sueño mío» enamora al auditorio.

Se luce la guitarra de Rubén Lara por tangos y luego por bulerías. El público, sumergido en el espectáculo, acompaña el compás con sus palmas.

La actuación se cierra con unos sentidos fandangos. Dice el motrileño que «el cante es un don que da Dios y es ayuda para los demás. El cantaor tiene que darlo todo y así será también ayuda para uno mismo». Sin duda, esa noche, cantaor y guitarrista dieron lo que llevaban dentro y de este modo los espectadores salimos enriquecidos y alimentados.

Fotos: Laura Guerra.

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