Brillan los artistas en un Festival a beneficio de Proyecto Hombre demasiado extenso

VIII Gran Festival Flamenco a beneficio de Proyecto Hombre. Cante: Curro Albaizín, Luis Heredia El Polaco, Juan Pinilla, Amparo Heredia La Repompilla, Alicia Morales, Antonio Heredia, Estrella de Manuela, El Turry. Guitarra: José Fermín Fernández, Manuel Fernández, Kiki Corpas, Marcos Palometas y Alberto López. Baile: Vero La India, Ray Benítez y Claudia La Debla. Percusión: Miguel El Cheyene. Organiza: Peña Flamenca La Platería. Lugar: Teatro Isabel La Católica de Granada. Día: Miércoles, 12 de febrero de 2020. Aforo: Lleno (500 personas).

Tras unas palabras del presentador Fernádez Bustos, del  presidente de la decana de las peñas flamencas (La Platería) y del representante de Proyecto Hombre (Manuel Mingorance), dio comienzo un maratoniano espectáculo flamenco de tintes localistas, que duró desde las nueve de la noche del miércoles 12 hasta la primera hora del día siguiente.Tres horas de espectáculo sin descanso que menoscabaron la resistencia de los más cabales, de los prostáticos y de los famélicos  hiperfágicos. Acaso sobró una hora por más que brillaran todos los desinteresados partícipes en el magno evento.

La cosa empezó con dos prometedoras artistas de la cantera granadina: la voz dulce de Estrella de Manuela y el baile arrollador de Claudia la Debla, ambas acompañadas por el reciente Bordón Minero José Fermín Fernández y la percusión de Cheyenne (padre de la joven cantaora). Y deleitaron al respetable con zambra, siguiriya, tangos y bulerías. Fue la noche de los tangos, de los Heredias y de los Fernández.

Juan Pinilla, a capela, se encargó de hacer una muestra de los cantes de labor, recorriendo un amplio abanico de gremios obreros. Fruteros, labriegos, pescadores, herreros y albañiles estuvieron allí representados. Siempre certero y didáctico, Pinilla demuestra su extraordinario dominio de este tipo de cantes, que adorna con referencias y anécdotas de lo más pintorescas y joviales.

Por malagueñas y abandolaos continuó la velada con la poderosa voz de Antonio Heredia y la magnifica guitarra de Manuel Fernández. Otro Fernández (José Fermín) interpretó, como guitarra solista, una soleá en la que plasmó todo el repertorio de técnicas que se puede hacer con este instrumento y en este género musical. Ya teníamos ganas de oir en directo a este joven guitarrista galardonado con el Bordón Minero más reciente y no defraudó. Otro de los solistas que también acreditó su virtuosismo, por granaínas y por tangos, fue el bastetano Alberto López.

La Repompilla

Amparo Heredia La Repompilla se marcó un repertorio de tangos, como no podía ser de otra manera, tangos de La Repompa, que llevaban el sello de la legendaria cantaora malagueña, precursora de esta saga de insignes cantaoras.

“Tenía La Repompa

pájaro en el vientre

un río en la garganta

y dos duendes de telas

en los zapatos”.

(Diario Pueblo. 12 de mayo de 1959)

Cada vez que hablaba el presentador provocaba las carcajadas del público, y es que Fernández Bustos, con su peculiar sentido del humor, a veces desconcertó al respetable al cambiar el nombre a los artistas participantes. Así presentó al bailaor Ray Benítez como Ray Heredia, (precursor del nuevo flamenco y fallecido en 1991). Bien es cierto que posteriormente rectificó el error. Es Benítez un bailaor técnico, directo, sobrio y brillante, lo que acreditó con una extensa soleá por bulerías.

Curro Albayzín puso como siempre la gracia por tangos, cantados y recitados con su peculiar estilo lleno de alusiones a García Lorca, con el acompañamiento de Marcos Palometas, a la guitarra, y Cheyenne, al cajón.

Alicia Morales

Alicia Morales perdió la cabeza por tu amor, con el archiconocido tema de Manuel Alejandro, que dijo por bulerías, muy celebrado por el público más coplero.

Uno de los platos fuertes de la noche era el cabeza de cartel, Luis Heredia el Polaco. El carismático cantaor gustó al público y se gustó  por granaínas y tangos. Ya dije antes que fue la noche de los tangos. Por este palo, El Polaco siempre se desenvuelve bien. Hacía tiempo que no sabía nada de él y valió la pena esperar dos horas y media para disfrutar de un  cante dentro del más puro estilo de la ortodoxia flamenca.

El baile de Vero La India puso fin a una extensa velada. A estas alturas de la noche, ya no tenía  dónde tomar notas, con la batería del móvil y el estómago vacíos y con la vejiga llena. Creo recordar que la India  se manifestó por cantiñas y que quedaba por momentos fuera del círculo de luz, al parecer porque el técnico correspondiente diera de mano y dejara el foco fijo. Así, entre penumbras pudimos apreciar una baile de fuerza, raza y temperamento.

Lo bueno si breve, dos veces bueno, que dicen.

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