Samuel Serrano deja el listón muy alto en el Festival del Comedor Santo Domingo

VI Festival Solidario Flamenco y Poesía a favor del Comedor Santo Domingo de Málaga. Cante: Samuel Serrano y Carmen Ruiz. Guitarra: Luis El Salao y Rubén Portillo. Violín: Nelson Doblas. Percusión: Carlos Leal. Danza contemporánea: Nieves Rosales y Raúl Durán. Baile: Nieves Rosales. Panda de Verdiales Primera de Comares. Recitados: Pablo Aranda y Adelfa Calvo. Presentación y recitados: Domi del Postigo. Lugar: Sala Unicaja de Conciertos María Cristina de Málaga. Día: Viernes, 27 de septiembre de 2019. Aforo: Lleno.

El Festival Solidario Flamenco y Poesía a favor del Comedor Santo Domingo de Málaga alcanzó su sexta edición con Samuel Serrano como cabeza de cartel y el chipionero no defraudó, puso el alma en cada cante y dejó el listón muy alto. Antes, el cuadro flamenco Samaruco le había allanado el camino fusionando con sapiencia flamenco y poesía; y después la Panda de Verdiales Primera de Comares puso la guinda a una noche memorable, en la que también hubo baile y danza contemporánea de muchos quilates, con Nieves Rosales; y poesía en las voces de Pablo Aranda, Adelfa CalvoDomi del Postigo, que ejerció como maestro de ceremonias.

El escritor y articulista malagueño Pablo Aranda, que colaboró en su día con el Comedor, como su colega Antonio Soler, rememora su experiencia y recita un poema (Me busco por el tiempo) del añorado Manuel Alcántara. Acto seguido, la actriz Adelfa Calvo, nieta de La Niña de La Puebla, que recibió un Goya como mejor actriz de reparto el pasado año, recita sobre el colchón del toque de Rubén Portillo el último poema que escribió Alcántara, Tiempo, y Niño del 40. Los vellos como escarpias.

Turno para el cuadro flamenco Samaruco, con Carmen Ruiz, al cante; y Rubén Portillo, nuevamente, a la guitarra, que ofrecen una estupenda versión del poema Mis ojos sin tus ojos, no son ojos, de Miguel Hernández, carta de amor del poeta a su mujer. que grabó Carmen Linares.

Se suma Nelson Doblas al violín en Le gustaban pocas cosas, de Manuel Alcántara, que suena deliciosamente emotiva. Y con Carlos Leal a la percusión, arrostra Ruiz algunas de las canciones populares que Lorca recopiló y grabó junto a La Argentinita, Zorongo gitano, Los Pelegrinitos, Los cuatro muleros o Anda jaleo, con Linares nuevamente como referente.

También dejan una espléndida adaptación flamenca del poema Balada del que nunca fue a Granada, de Rafael Alberti, en torno a una cita con Lorca que no llegó a consumarse por la muerte del poeta granadino.

Y en la despedida, Por la mar chica del puerto, de Alcántara, que musicó Mayte Martín. Suena bellísima en la voz de Carmen Ruiz, que se la dedica a Lola, hija del poeta, al igual que el recitado de Domi del Postigo sobre Excusas a Lola.

Nieves Rosales es uno de los referentes de la danza en Málaga, como demostró, junto a Raúl Durán, en La ceremonia de la despedida, acto de su obra No amanece en Génova, que tiene previsto presentar en próximas fechas en el Teatro Echegaray; y bailando como solista el clásico Ne me quitte pas, de Jacques Brel.

Pero el momento más esperado era el que había de protagonizar Samuel Serrano, “la voz más negra del flamenco chipionero”, como lo denominó Del Postigo, con Luis El Salao, ajustado a él como un guante, a la sonanta. Principió por martinetes, toda una declaración de intenciones, y aseguró sentirse especialmente motivado al tratarse de una causa benéfica y por la buena acogida que suele tener en Málaga.

Se incorpora El Salao al toque por alegrías de Cai. Y prosigue Serrano con unas sevillanas flamenquísimas, En las marismas del cielo, compuestas por su mentor Paco Cepero, que también le produjo su disco de debut, dedicadas a Jerez y al maestro Álvaro Domecq.

Interpreta, asimismo, unos fandangos que suenan añejos y al tiempo a recién paridos en su voz ensolerada, mientras el guitarrista de Arroyo de la Miel deja una bella Falseta. Dijo adiós por bulerías con el público enhiesto.

Y el broche lo puso la Panda de Verdiales Primera de Comares, que accedió al escenario desde el patio de butacas con el ex presidente de la Diputación Provincial Salvador Pendón como alcalde.

Pendón destacó que esta panda es la más laureada y presentó al octogenario Paco el de Maroto, que tocó el violín y cantó, como “el festero vivo más antiguo, que ha conocido la parte íntima de esta manifestación artística y también los verdiales en teatros en toda España y en el extranjero”.

Fotos: Pellizco Flamenco
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