Noche muy especial de flamenco inclusivo con la compañía de José Galán

Ciclo ‘Flamenco Viene del Sur’ 2019. ‘Sueños reales de cuerpos posibles’. Baile: José Galán, Lola López, Superart, Aspaym y Cíadanza Vinculados. Lugar: Teatro Alhambra de Granada. Día: Lunes, 1 de abril de 2019. Aforo: Lleno (300 personas).

Una noche muy especial la que nos ofreció la compañía de José Galán, con su espectáculo de flamenco inclusivo ‘Sueños reales de cuerpos posibles’. Comienza la obra con iluminación y vestuario exclusivamente en rojo y negro, los colores del flamenco, con tres mujeres y un hombre en silla de ruedas y ocho bailarines con capacidades distintas y con una interesante propuesta artística estructurada en torno a cuatro palabras: sueños, reales, cuerpos y posibles.

El escenario, a diferencia de los demás días, estaba a ras de suelo, por razones de la movilidad reducida de alguno de los componentes del elenco artístico, lo que dificultaba la visión de muchos lances del baile. Con una gran proyección sobre un fondo oscuro y estrellado, se iban presentando los distintos pasajes en varios idiomas, con música de inspiración árabe y percusión de vanguardia, que se iba tornando flamenca con grabaciones de Inma la Carbonera y Juan de Mairena al cante, José Manuel Tudela, Rubén Lebaniego y Javier Gómez a la guitarra y Leslie Ann Jordan al violín.

Es a partir de entonces cuando el protagonismo se centra en la figura de José Galán, con el torso desnudo y pantalón plateado, y Lola López en silla de ruedas, quien sorprende por su gran talento para el baile y para la interpretación, resultando ser una extraordinaria bailaora y una excelente actriz. ¿Para qué quiere los pies si tiene alas para volar? De los sueños se pasa a una realidad de opresión y resistencia que Galán escenifica con una careta negra, impidiendo y obstaculizando el movimiento de la bailaora. La silla de ruedas toma protagonismo cuando es abandonada en un rincón, tumbada sobre un costado, mientras gira ininterrumpidamente la rueda que queda en la parte de arriba, en tanto que la bailaora se arrastra por el suelo tomando conciencia de su cuerpo.

Fueron las sevillanas interpretadas por la pareja Galán-López las que levantaron los mayores aplausos del público, reconociendo la dificultad que entraña hacer tantos giros en tan poco espacio con una silla de ruedas y consiguiendo una belleza plástica difícil de igualar. Ole para la primera, ole para la segunda, ole para la tercera y ole, ole y ole para la cuarta.

Sorprende el efecto que consigue la pareja en el último pasaje. Un pájaro enjaulado que pende de una larga cuerda es balanceado con brío, como queriendo ganar la libertad. Galán, que sale a escena con bata de cola y mantón, coge a la bailaora en brazos y, tomando ésta el mantón para ocultar de cintura para arriba a su compañero, se funden en una sola persona, consiguiendo el efecto visual como si solo hubiera una enorme bailaora y él desapareciera de la faz de la tierra. Sin duda un efecto muy impactante. Extraordinario.

Finalmente todo el elenco de artistas participó en un fin de fiesta con el público apoyando con sus palmas desde sus butacas en lo que fue un espectáculo de gran calidad. Lola López es un ejemplo de superación para muchas personas que tienen movilidad reducida y son amantes del baile flamenco. Sí se puede. Y José Galán, además de un excelente bailaor y coreógrafo, hace una labor tan grande y tan noble que debiera contar con todo el apoyo de las instituciones públicas y privadas.

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