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Actulizado 4:17 PM UTC, May 23, 2024

Miguel Poveda agranda su figura en el glamuroso Starlite de Marbella

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Foto: Esmeralda Álvarez – Starlite Festival

Starlite Festival de Marbella. Cante: Miguel Poveda. Guitarra: Chicuelo y Jesús Guerrero. Palmas y coros: Luis Cantarote y Carlos Grilo. Palmas y cante: El Londro. Batería: Antonio Coronel. Percusión: Paquito González. Bajo: Guillermo Prats. Violín: Olvido Lanza. Trompeta: Julián Sánchez. Piano: Joan Albert Amargós. Baile: La Lupi. Lugar: Cantera de Nagüeles de Marbella (Málaga). Día: Sábado, 2 de agosto de 2014. Aforo: Casi lleno.

Era consciente de la transcendencia del envite -por el Starlite Festival han pasado grandes artistas de talla mundial; Paco de Lucía, el pasado año, sin ir más lejos- y Miguel Poveda acudió con todas sus armas, que desplegó a lo largo de dos horas y media de recital tremendamente intensas. Salió victorioso y agrandó su figura en el glamuroso festival marbellí.

Como es habitual en los últimos tiempos, estableció tres partes bien diferenciadas: poesía, cante y copla. A ello agregó un dúo memorable con Ana Belén sobre el poema Donde pongo la vida, de Ángel González, que retomó, ante la incomparecencia de Joan Manuel Serrat, en Aquellas pequeñas cosas. Homenajeó a Miguel Hernández en Para la libertad, a Lorca en Soneto de la dulce queja y a Lope de Vega en Desmayarse, atreverse.

Chicuelo, enorme, le concedió un respiro por bulerías y el bailaor malagueño Carrete, sentado junto a este cronista, no podía contenerse y taconeaba marcando el compás. Vuelve Poveda por alegrías, con las que nos traslada a la Tacita de Plata, y La Lupi baila las olas con la siempre difícil bata de cola. Prosigue con solvencia por malagueñas, rematadas con abandolaos, y tientos-tangos, en los que Jesús Guerrero hace de las suyas con la sonanta. En los tangos, guiño a La Repompa y pataíta con los de El Titi de Triana, mientras se sumaban a la escena Las Peligro y, nuevamente, la bailaora malagueña.

MIGUEL POVEDA Y LA LUPI_FOTOGRAFO ANA BEL+ëN FERN+üNDEZ_02.08.14_1Foto: Ana Belén Fernández – Starlite Festival

El cantaor catalán afincado en Sevilla suele alternar los momentos festeros con otros más intimistas, tales como la toná, verdad desnuda del cante («Yo no te obligo gitana a que me quieras por fuerza…») y la emocionada soleá que le dedicó a su padre in memóriam. Pero, acto seguido, deleitaba al respetable con unas bulerías pa’ escuchar, como las denominan en Jerez, entre ellas, el clásico Todo es de color, de Lole y Manuel. Para rematar la parte flamenca de su espectáculo, bulerías en homenaje al añorado y llorado Moraíto Chico. Cante sentido de El Londro con denominación de origen. Emoción a raudales.

Un bellísimo y elegantísimo instrumental (Tengo miedo) sirvió de transición a la copla, que abrió Poveda con un popurrí como exquisito aperitivo. Luego, delicioso repertorio coplero (En el último minuto, A ciegas, Y sin embargo te quiero…) sustentado musicalmente por una banda (con el piano del gran Joan Albert Amargós, bajo, trompeta, violín, percusión y batería) que sonaba cual orquesta. Y una dedicatoria emocionada a su madre, allí presente.

Para el fin de fiesta, evocó a Camarón con La leyenda del tiempo, si bien aún se guardaba en la manga un par de bises, con un público rendido a sus pies, que escuchó aténtamente y con admiración durante todo el concierto: bulerías y su versión de Fuerza extraña, de Caetano Veloso, a solas con el piano. «Por eso es que canto, no puedo parar, por eso mi voz se agranda…» También su figura se agrandó en una noche para el recuerdo.