Manuel de la Tomasa, el flamenco puro no se ha acabado

‘La Encina Flamenca’. Cante: Manuel de la Tomasa. Guitarra: Nono Reyes. Palmas: Marcos Carpio y El Pirulo. Lugar: Peña Flamenca La Encina de Encinas Reales (Córdoba). Día: Sábado, 30 de marzo de 2019. Aforo: Lleno.

Llevo toda mi vida escuchando eso de que el flamenco puro se ha acabado y creo que decir eso es de mal aficionado. Por suerte para el flamenco hoy hay grandes artistas y sobre todo jóvenes con un futuro muy prometedor. Valga como ejemplo el recital de cante de Manuel de la Tomasa, con la guitarra de Nono Reyes y las palmas de Marcos Carpio y El Pirulo, en la Peña Flamenca La Encina de Encinas Reales.

Esta Peña homenajea este año a José de la Tomasa y todos sus eventos irán en honor a la figura del maestro. Si grande es José en el flamenco, pronto lo será su nieto Manuel, ya que tiene todo lo que le hace falta, como los grandes artistas.

No es normal cómo canta este joven a su edad; te transporta en el tiempo. Con su cante, viajas con Manuel Torre, paseas por la Alameda aquella que cuentan llena de artistas; visitas Santiago y la Plazuela, recorres la Bahía, te hace incluso por momentos morir para luego regresar a la vida. Consciente de a quién representa y de lo que atesora en su garganta, sabe llevar el cante a la máxima expresividad, a momentos inalcanzables. Su descubrimiento es una de las mejores cosas que le han pasado al flamenco en los últimos años y para muestra queda el gran recital que dio ayer en Encinas Reales, que quedará grabado en el alma de los allí presentes.

Comenzó cantando por martinetes, acordándose poco a poco de las formas de su casa. Luego, fue calando en el corazón del respetable por soleá, para después meterse en la más salada Cádiz por alegrías. Tras un breve descanso, bulerías por soleá para partir el alma con la seguiriya. Después, bulerías para demostrar que domina el compás a la perfección y terminar por fandangos un recital con todo el público aplaudiendo en pie.

Nono Reyes realizo un acompañamiento perfecto, con una técnica muy depurada, un exquisito compás y un gran conocimiento de la sonanta para saber encajar en todo momento en el cante. Su cara reflejó felicidad y con ella transmitió alegría en toda su actuación.

Marcos Carpio y El Pirulo pusieron el compás con unas palmas de fuego puro, hicieron un mundo sonoro, de sonidos perfectos en una noche mágica. Con estos grandes artistas, hay flamenco para rato, hay cante y toque de gran pureza.

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