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Manuel Curao: «A Fosforito le aplicaron la Ley de vagos y maleantes y hoy es Patrimonio de la Humanidad»

Imagen de la mesa redonda moderada por Manuel Curao, a la izquierda.
I Congreso Internacional de Flamenco – Sevilla. 10/11/2011

 

El periodista y flamencólogo Manuel Curao fue el encargado de moderar la primera mesa redonda del congreso, bajo el título de ‘La mirada del arte’. Previamente, se rindió homenaje a dos figuras egregias del arte flamenco: Matilde Coral y Fosforito, de los que se emitieron sendos vídeos.

La bailaora trianera recordó sus comienzos, «en que tenía el derecho y la obligación de saber bailar de todo», y pidió una estatua para José Antonio Pulpón (representante musical), «que nos dio de comer a muchos». Se refirió, asimismo, a la técnica, «que es muy importante, pero hoy le ha robado el alma al flamenco». En cuanto al reconocimiento de la Unesco, aseguró que «el flamenco es Patrimonio de la Humanidad desde que se inventó el primer ay».

Mientras, el cantaor de Puente Genil relató su detención en la Feria de Sevilla del 42, en plena posguerra, tiempos de miseria en los que cantaba por las tabernas. Le aplicaron la Ley de vagos y maleantes y pasó quince días en los calabozos de Sevilla. Fosforito destacó que «hay artistas que no reconocen que su tiempo pasó» y subrayó que «el reconocimiento de la Unesco es un marchamo de calidad, que ya lo tenía (el flamenco). Quizá urge a responsabilizar a las instituciones públicas de que hay que protegerlo. Antes la tenían, pero, ahora, con más motivo».
Aludió también a que, «en torno al flamenco, hay una economía, una industria: guitarras, cajas, vestuario, escenografía…» y destacó la importancia de la estética, de cuidar la indumentaria. En cuanto a los festivales, «se mantienen algunos, otros no, por los organizadores, ya que se llegó a maratones. Al principio, en el de Córdoba (1956), había cuatro cantaores en dos pases. No tienen por qué durar más de tres horas».
Para la última Llave de Oro del Cante, «la creación es individual, pero el flamenco evoluciona dentro de sí mismo. Fue creciendo lentamente, ya lo decía Luis Caballero, como las estalactitas». Subrayó que «la radio -medio en el que trabajó con Bobby Deglané- ha estado siempre con el flamenco, ya que es lo más inmediato y real». Por último, advirtió de que «hay que cuidar el flamenco y a la gente joven, cuidar el presente sin olvidar el futuro».

Llegados a este punto, Manuel Curao extrajo la primera conclusión: «A Fosforito le aplicaron la Ley de vagos y maleantes y acabó en la cárcel, y hoy es Patrimonio de la Humanidad; todo resumido en la misma persona».
Se extractan, a continuación, las declaraciones más significativas de los participantes en la citada mesa redonda:
Pepa Montes (bailaora): «Mantener el baile es costoso, requiere mucho sacrificio. A veces, las instituciones te pueden ayudar, otras, no». «El modernismo no puede caer en el feísmo; hay que tener personalidad y enriquecer lo que se hace». «Se necesita un censo para saber cuántos y quiénes somos».
Gerardo Núñez (guitarrista): «Tenemos un producto que causa sensación en el mundo y no tenemos competencia. Tenemos la materia prima y el mundo; necesitamos construir la industria de la cultura. Hay que crear la estructura profesional, porque hay espacios y festivales internacionales, sólo nos tienen que llevar allí. No queremos subvenciones, pero sí espacios que nos ayuden a trabajar».
Eva Yerbabuena (bailaora):  «La exigencia de estrenos continuados te obliga a enriquecerte a nivel personal, pero, por otro lado, es muy difícil y peligroso crear una música, una coreografía. Hay que intentar buscar el equilibrio. La felicidad está en querer lo que haces, no en hacer lo que te gusta». «En el flamenco, no hay unión ni compañerismo. Lo que hace falta es unión de verdad y tener las cosas claras, lo que reivindicamos, las necesidades».
Arcángel (cantaor): «Creo que, en el flamenco, se viene estableciendo una contradicción, queremos que el flamenco sea para muy poca gente, muy reducido, pero luchamos con otros espectáculos que son puro negocio y tenemos que estar preparados para competir en programaciones en un mundo voraz. Los flamencos tenemos que ser capaces de autogestionar nuestras propias producciones y poner nuestro trabajo al servicio de los demás». «Soy amante de la tradición y la respeto, pero hay que mirar hacia delante. Sobre las generaciones jóvenes recae la responsabilidad de tirar hacia delante; el flamenco tiene que vivir con nuestro tiempo, vivir con el negocio».
María del Mar Moreno (bailaora): «Lo más importante es equilibrar que es un arte y a nivel industrial, estamos en una etapa muy básica. Uno tiene que ser artista, pero tiene que grabar su disco, montar su espectáculo… Lo más importante es ser auténtico. Que incorporas teatro, ballet, ¿por qué no?». «Al público hay que educarlo, no se le puede regalar el flamenco». «La base de la evolución del arte está en la educación de los niños, una educación en que se equilibre la técnica con el instinto».
Antonio Coronel (percusionista): «El flamenco es tan rico rítmicamente que no ha necesitado nunca nada. Por eso, hay que ser muy delicado, tener mucho cuidado con lo que se hace, con respeto y talento». «El flamenco es muy grande y, a la vez, minoritario, como el jazz». «¿Por qué no hay un teatro en Sevilla con una programación permanente de flamenco?» «El flamenco ha pasado de ser el bufón de la corte a ser la corte».

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