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Las anécdotas de Félix Grande

Félix Grande, Premio Nacional de Poesía y autor, entre otros títulos, de ‘Memoria del flamenco’, fue el encargado de moderar la primera sesión de ‘Flamenco y medios de comunicación’, que versó sobre ‘La imagen del flamenco: pasado, presente y bases para el futuro», en el I Congreso Internacional de Flamenco. Amén del contenido estrictamente referido a dicha mesa de trabajo (del que se dará cuenta en otro apartado), Grande hizo gala de una erudición no exenta de amenidad. Como muestra, varios botones en forma de anécdotas que no tienen desperdicio:
– «Hace años, Sabicas ofreció una actuación en Madrid. Y unos días después, Manolo Sanlúcar. Éste, que vio que Paco de Lucía estaba en la segunda o tercera fila, se dirigió al público y pidió un aplauso para ‘el más grande guitarrista de la historia, que está entre nosotros’. Después, en una taberna cercana, con Pepe y Juan Habichuela, Paco de Lucía, Serranito y el marido de Manuela Carrasco, cuando llegó Manolo Sanlúcar, Paco le dijo: ‘Ha pasado una cosa muy grave. Al final, estaba Sabicas’. Sanlúcar se puso blanco. A la mañana siguiente, cuando se levantó, buscó una floristería en Madrid, donde estaba todo cerrado, y le envió un ramo de flores a Sabicas con la siguiente nota: ‘Perdone, usted, maestro».
– «En los 50, 60 y 70, había unas veladas en homenaje al artista necesitado. Se trataba de artistas de finales del siglo XIX que cuando no se podían valer, iban otros en homenaje al artista necesitado. Le hicimos uno a Pepe de la Matrona, a sus 84 años. Uno de los que acudió fue Melchor de Marchena, que, con la muerte en su cuerpo, vino a tocar la guitarra. De la Matrona vivía con su hija, que era madre soltera. Él esperaba que lo llamaran para una juerga. Salió a cantar con una pierna vendada y una educación exquisita. ‘Perdonen que no me levante, tengo una pierna vendada. Me han dicho que se llama gota. Con el hambre que he pasado toda mi vida y me voy a morir con la enfermedad de los reyes».
– «Paco de Lucía venía a mi casa a comer. Le gusta mucho comer. Me dijo un día: ‘Vengo cabreado. Vengo de Rusia y he visto a un ruso con veintitantos años que no veas cómo toca. Se pone en los carteles Paco de Rusía. Pero lo que me cabrea es que tiene una mata de pelo así de grande».
– «Cuando Caballero Bonald le preguntó a Tía Anica La Piriñaca qué sentía cuando cantaba, ésta le respondió: ‘Cuando canto a gusto, me sabe la boca a sangre’. No es posible resumir el flamenco con esa energía y despojamiento. Cuando murió el marido, que no le dejaba cantar, con ocho hijos, se puso a cantar. Acudía incluso a prostíbulos en busca de clientes que le pagaran por cantar. Cuando contaba estas penas, decía: ‘Yo he tenido muy buena estrella».

2 Comments

  1. Andrés Raya Reply

    La cuestión, señor Reina, está en que todas esas anécdotas las ha contado Félix Grande cantidad de veces en cantidad de sitios. ¿Habrá alguna ocasión en que acuda a un foro para decir algo nuevo? ¿Ha investigado este hombre algo?
    En particular, no entiendo que aún la gente se maraville oyendo eso de la Piriñaca. ¡Qué mal gusto eso de que boca le sepa a sangre!
    Espero publique mi comentario. Gracias desde la Sultana

  2. Andrés Raya Reply

    La cuestión, señor Reina, está en que todas esas anécdotas las ha contado Félix Grande cantidad de veces en cantidad de sitios. ¿Habrá alguna ocasión en que acuda a un foro para decir algo nuevo? ¿Ha investigado este hombre algo?
    En particular, no entiendo que aún la gente se maraville oyendo eso de la Piriñaca. ¡Qué mal gusto eso de que boca le sepa a sangre!
    Espero publique mi comentario. Gracias desde la Sultana

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