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Actulizado 3:38 PM UTC, Apr 18, 2024

La magia de Vicente Amigo

Vicente Amigo
III Bienal de Flamenco de Málaga. Guitarra: Vicente Amigo y Añil Fernández. Cante: Rafael de Utrera y Antonio Cherokee. Percusión: Paquito González. Batería: Patricio Cámara. Violín: Alexis Lefevre. Flauta: Agustín Carrillo. Bajo: Juanma Ruiz. Lugar: Plaza de toros de la Malagueta (Málaga). Día: Jueves, 12 de septiembre de 2013. Aforo: Media entrada.

Su presentación ante el público («Vamos a echar un ratillo bueno, con eso me conformo. Un abrazo para todos. Gracias por estar aquí») y su gesto con la prensa gráfica (permitió fotos en los temas en que estaba acompañado por su grupo y no en el de apertura, en que se hallaba solo) denotan cómo es Vicente Amigo, grande y humilde. Un virtuoso con alma que ha logrado fusionar exitosamente el flamenco con la música celta en su último disco, ‘Tierra’, cuya gira de presentación recaló en Málaga. Fue una noche mágica en el coso de La Malagueta con un maestro de la tauromaquia como testigo de excepción, su amigo José Tomás, al que le brindó (sin dirigirse a él; el de Galapagar prefiere pasar desapercibido) bellas melodías y alguna letra («El artista que yo quiero, ni músico ni pintor, se llama José y es torero»).

Abrió su recital por taranta, que curiosamente cambió a soleá y remató por bulerías. ¡Qué elegancia  y qué gusto más exquisito! Uno no puede menos que escucharlo embelesado. Un deleite para los sentidos y para el alma. Toda una declaración de intenciones. Ya con su cuadro al completo, interpretó sus Tangos del Arco Bajo. Amplía la paleta de colores con la que colorea sus temas con los matices que le aportan sus músicos, entre quienes destacan el persucionista Paquito González y Rafael de Utrera, que ofreció alguna pincelada de su arte con su vozarrón característico, profundísimo y flamenquísimo.

Productor de éxito (José Mercé, El Pele o Remedios Amaya pueden dar fe de ello), ha sabido combinar sabiamente la bella musicalidad netamente flamenca de su guitarra con la sonoridad celta. Y la plasmación de estas nuevas composiciones en directo (la producción del álbum corre a cargo de Guy Fletcher, teclista de Dire Straits), como la pieza que da título al disco, es magia pura. Se muestra dulce e íntimo, pero también agreste y contundente, según lo requiera la tesitura.

En un momento dado, le pidió a sus subalternos (con su particular humor) que lo dejaran solo sobre el escenario para tocar por Levante. Es redundante aseverar que hace bello todo lo que toca. Como él mismo dice, y practica, los silencios también son música. Alternó esos momentos preñados de un halo de misterio con picados furiosos.

Amén de José Tomás, egregios flamencos malagueños como los bailaores Carrete y Luisa Chicano, el cantaor Chato de Málaga o el guitarrista Andrés Cansino, entre otros, se dieron cita para ver a este grande de la sonanta que también se atrevió a cantar un bello e intimista tema (Canción de Laura) de su último trabajo. Sin poseer una gran voz, es capaz de emocionar. Tras ofrecer una pincelada del Concierto de Aranjuez, del maestro Rodrigo, se despidió por bulerías, en que Rafael de Utrera le brindó varias letras a José Tomás. Brillante colofón a una noche mágica, que aún depararía un bis muy solicitado por un público agradecido.

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