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Éxito total de Cambera Compañía Flamenca en el Cervantes de Málaga

Festival Terral. ‘Piedra y camino’. Cambera Compañía Flamenca. Baile: Carmen Camacho y Rafael Ramírez. Guitarra y dirección musical: Rubén Portillo. Cante: Fabiola Santiago y Eduardo López. Violonchelo: Tin Fernández. Percusión: Álex Otero. Lugar: Teatro Cervantes de Málaga. Día: Domingo, 4 de octubre. Aforo: Lleno.

La compañía flamenca Cambera (significa camino) tomó ayer el escenario del Teatro Cervantes para deleitar a los presentes con su espectáculo ‘Piedra y camino’. Esta compañía fue formada en 2012 en la localidad de Almáchar por un elenco de artistas malagueños que decidieron aunar sus fuerzas con el fin de darle su lugar al flamenco en la ciudad de Málaga apostando por la innovación pero manteniendo siempre la esencia.

En la cita de ayer, tuvimos la oportunidad de disfrutar de artistas de calidad y renombre, como Carmen Camacho, discípula de La Lupi que formó parte de la compañía de Sara Baras, y Rafael Ramírez, al baile; Rubén Portillo, a la guitarra y dirección musical; Fabiola Santiago y Eduardo López, al cante; Tin Fernández, al violonchelo; y Álex Otero, a la percusión.

El espectáculo comenzó con una cautivadora entrada de la bailaora malagueña mientras un sonido de viento y un poema de Atahualpa Yupanqui sonaban de fondo. A continuación, el cuadro de músicos, situado a la derecha del escenario, comenzó a tocar una intro por bulerías que sumado al foco que los iluminaba creó un ambiente muy especial en el teatro. En ese momento entraron al escenario los bailaores: Rafael Ramírez, con un traje azul marino, y Carmen Camacho, con una preciosa falda de flores. Ambos bailaron al unísono, con completa coordinación y armonía.

Tras esto, tuvo lugar un momento de transición en el que solo intervino el sonido del chelo y el baile de Camacho. Ella sola se adueñó del escenario con su arte y seguridad, que supo cómo transmitir al público. Esto se vió reflejado en la ovación final con la que culminó su baile.

Después, volvió a las tablas el impresionante Rafael Ramírez, que en esta ocasión decidió entrar de espaldas al escenario con un paso lento y tranquilo. Esta tranquilidad fue quebantada cuando el bailaor esteponero comenzó a taconear con toda su gracia y energía, acompañado por los cantaores que le cantaban por caña, algo que no dejó indiferente a nadie. Acabó su intervención dando giros sobre sí mismo mientras era arropado por el público entre aplausos y, finalmente, terminó de rodillas en el suelo.

Entonces, asoma Rubén Portillo entre la oscuridad del escenario apoyado con el pie sobre una silla
mientras deleita al respetable con el sonido de su guitarra y a la vez se escucha un poema sobre la vida y la inmortalidad de la música. Se encuentra solo en el escenario con un foco que le da todo el protagonismo hasta que aparece tras una tela la cantaora Fabiola Santiago, cantando la Milonga del solitario. Ambos hicieron un juego de miradas que creó una magia especial.

Luego, pudimos disfrutar de nuevo de un baile a dúo entre Carmen y Rafael. Ambos entran conjuntados con una chaqueta roja con detalles de lentejuelas y bailan a ritmo de farruca. Eduardo López comenzó el cante a capela y después continuó Fabiola Santiago acompañada de la guitarra. Como siempre, fue una magnífica interpretación que culminó con un braceo en el que Carmen salía del escenario y Rafael quedaba solo en sobre las tablas. El bailaor, en ese momento, supo cómo hacer suyo el escenario con unos sutiles movimientos en los que se quitaba primero la chaqueta, después el chaleco y, finalmente, se desabrochaba la camisa. Entonces fue cuando comenzó a bailar a ritmo de percusión con el pecho descubierto y creando un ambiente único.

En la siguiente intervención aparece Carmen sentada en una silla en medio del escenario mirando a los músicos cuando de repente rompe el hielo bailando por cantiñas con unos suaves movimientos de brazos y arropada por un mantón que le cubría todo su cuerpo. El mantón lo comenzó a mover con tal alegría que fue contagiada dicha emoción a todos los asistentes. El palo que sonó en este momento fueron las cantiñas, que supo defender la bailaora perfectamente. Esto se reflejó en el público, que no podía contener su emoción entre tantos aplausos. Carmen jugó tanto con su mantón como con la bata de cola y casi al final deleitó a los presentes con un taconeo con el que recorrió todo el escenario. Entonces volvió a tomar su mantón y definitivamente acabó de regalar unos movimientos hasta terminar sentada de nuevo en la silla.

En este momento, estamos casi al final del espectáculo y es cuando comienza a sonar otro poema de Atahualpa Yupanqui sobre la amistad con un sonido de viento de fondo mientras los músicos se aproximan al proscenio y aparece Carmen que se sienta en el suelo. Ahí es cuando Eduardo López culmina cantando una bulería muy lenta llena de sentimiento y emoción, dulzura y sensibilidad que no dejó sin conmover a nadie desde sus asientos.

Con un total de siete artistas sobre el escenario, el cierre del espectáculo fue intenso y duradero, pues el público estaba en pie y los aplausos parecían no tener fin. ‘Piedra y camino’ fue un éxito total.

Fotos: Daniel Muñoz y Cristóbal Moya

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