Carrete de Málaga, el baile en las entrañas

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Festival Terral 2015. Ciclo ‘Alrededor del Flamenco’. Baile: Carrete de Málaga. Cante: Amparo Heredia y Chelo Soto. Guitarra: Antonio Soto, Luis Santiago ‘El Marquesao’ y Joaquín Losada ‘Carretillo’. Palmas: Antonio Heredia ‘Yaya’. Cuerpo de baile: Luisa Chicano, Ana Fernández y Laura Triviño. Lugar: Teatro Echegaray de Málaga. Día: Miércoles, 1 de julio de 2015. Aforo: Lleno.

El pasado miércoles, 1 de julio, se inauguró el nuevo ciclo ‘Alrededor del Flamenco’, incluido dentro del Festival Terral 2015, que este año celebra su décimo aniversario. El Teatro Cervantes, de la mano de Miguel Gallego, ha realizado un programa que terminará el 19 de julio y que incluye espectáculos en el Teatro Echegaray y Cervantes, así como actividades paralelas. Teníamos, por tanto, una nueva ocasión de ver a este longevo artista, que colgó el cartel de ‘’No hay billetes’’, cosa que muy pocos pueden presumir de conseguir, sabiendo que el Echegaray cuenta con unas 270 plazas.

El espectáculo es una idea que venía rondando la cabeza de este genial bailaor desde hace diez años, que es el tiempo que llevamos juntos. Por fin, se hizo realidad. José Losada Santiago ‘Carrete de Málaga’ se ha rodeado para la ocasión de artistas malagueños que habitualmente le acompañan. El cante de Amparo Heredia y Chelo Soto, las guitarras de Antonio Soto, Luis Santiago ‘el Marquesao’ y de su hijo Joaquín, el compás de Antonio Heredia ‘Yaya’, y el baile de Luisa Chicano, Ana Fernández y Laura Triviño.

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Han sido dos meses de duros ensayos con especial cuidado en la coreografía, donde Carrete ha dado rienda suelta a sus ideas. La parte más importante para el maestro. Y se notó, todo fue según él ha ido puliendo. Con las gradas llenas a rebosar, empezó al compás de martinete con el telón aun bajado, para dar más fuerza al comienzo. Carrete apareció vestido de negro, subido en una tarima con los brazos elevados, y con esa imagen ya se ganó al respetable. Además, se proyectaron sobre el suelo unas raíces, que escenificaban los comienzos de Carrete, su niñez, las fraguas. Los cantes por martinete y seguiriya, con letras populares, antiguas, fueron interpretados por las dos cantaoras con unas voces que pronto conectaron con los allí presentes. Carrete quería un impacto fuerte para empezar y lo consiguió.

Para el segundo corte, unas preciosas falsetas de Antonio Soto por zambra, al que Carrete tituló ‘El camino del amor’, nos dejaron ver a tres bailaoras en una imaginaria pelea por el amor de su bailaor. Igualmente, el cante fue realizado por ambas cantaoras, siendo muy aplaudido ‘La niña de fuego’. Y llegó un momento muy esperado, el guitarrista Joaquín Losada, conocido por Carretillo, interpretó dos piezas en solitario, comprobando el público el virtuosismo del que fuera uno de los jóvenes concertistas más importantes del panorama durante finales de los años 70 y comienzos de los 80.

El final de la primera parte fue por cantiñas. Bajo el nombre de ‘La sal de la bahía’, las tres bailaoras aparecieron esperando sentadas el baile del Tito Carrete, vestido para la ocasión con una camisa de lunares muy acorde al baile. Un breve descanso y… el Tito Carrete dejó que su cuerpo de baile se gustara por bulerías. Aquí, Chelo y Amparo se gustaron dando energía a este comienzo. Las bailaoras, sin la presencia del Tito, dieron una pataíta, una pincelada por bulerias de Jerez, siendo cada una de ellas muy aplaudidas.

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Y para el final, la fiesta, pero no por bulerías como siempre, sino por colombianas y rumba. Y por rumba apareció Carrete, acompañado de su perro Gazpachuelino, recordando aquella película de Fred Astaire con un mono al final de la película. Toda una ocurrencia que fue el apoteosis final. Ya está siendo solicitado el trabajo para representarlo en otras ciudades y en otros teatros, esperamos que sea el principio de otros proyectos.

Desde estas líneas, quiero dar las gracias a todo el equipo de artistas, así como al personal del Teatro Cervantes y Teatro Echegaray, al que sumo a Andrés Varea por su implicación en el proyecto, a Ramón Soler por su mano en los textos, a Patricia Gea que ha realizado un trabajo exquisito de iluminación, a Antonio Soto que ha llevado toda la parte musical, las colaboraciones de Copicentro, Restaurante Tapería La Merced 22, el fotógrafo Paco Lobato y el cámara Pepe Zapata.

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