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Actulizado 7:11 PM UTC, May 23, 2024

Capullo de Jerez, rancio y actual

Capullo de Jerez y La Banda del Ratón
Ciclo Flamenco Viene del Sur. Cante: Capullo de Jerez. La Banda del Ratón: Batería y percusiones: Rafael García Fontaíña ‘Teto’. Bajo: Daniel Quiñones ‘Bigfoot’. Guitarra eléctrica: Nono Roldán. Guitarra flamenca: Diego Pozo. Percusiones: Rafael Ramos. Palmas y coros: Carlos Tequila y Juan Flores. Lugar: Teatro Cánovas de Málaga. Día: Sábado, 4 de abril de 2014. Aforo: Casi lleno.

Miguel Flores, Capullo de Jerez para el flamenco, es un artista singular. Su cante aúna la denominación de origen de su tierra de procedencia y su acusada personalidad. Nacido en el flamenquísimo barrio jerezano de Santiago y criado en el de La Asunción, tuvo como referentes a Fernando Terremoto, La Paquera o Tío Borrico, entre otros. Payo criado entre gitanos, ha hecho de su enorme sentido del compás su bandera y dio buena prueba de ello en su recital de Málaga junto a La Banda del Ratón, con la que suena rancio y actual a un tiempo.

Había expectación por ver al jerezano, que casi llenó el malagueño teatro Cánovas y al que jalearon en varias ocaciones a lo largo de su actuación, como si de una estrella del rock se tratara. No en vano, tras un comienzo más ortodoxo, emotivo e íntimo, por soleá, fandangos y bulerías (en las que homenajeó al malogrado Paco de Lucía), se hizo acompañar -como estaba anunciado en el cartel- por La Banda del Ratón, grupo que solía secundar a Los Delinqüentes. Tras un instrumental en la onda del rock andaluz clásico, guiño a Santana incluido, y en la estela del álbum ‘La leyenda del tiempo’, de Camarón, se incorpora Capullo de Jerez por rumbas, La vida es una rutina (apágame la luz).

Pese a rodearse de un grupo de rock (con bajo, batería y guitarra eléctrica, amén de percusión, guitarra flamenca, palmas y coros), suena flamenquísimo, ora por tangos, ora por rumbas, en las que sacó a relucir su vertiente más festera e histriónica. Dijo adiós por bulerías, con un fin de fiesta en el que todos los músicos ejercieron de palmeros, como acompañamiento a la guitarra flamenca y la percusión. El público, enhiesto, le agradeció que le dedicara una letra sin amplificación y con una pataíta de arte. Jerez rancio y actual.

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