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Actulizado 3:25 PM UTC, Jun 29, 2022

Cante rancio

Cante: Dolores Agujetas. Guitarra: Domingo Rubichi. Baile: Luisa Chicano y su cuadro (Cante: Delia Membrive. Guitarra: Joselito Pérez). Lugar: Peña Torre del Cante de Alhaurín de la Torre (Málaga). Día: Sábado, 20 de noviembre de 2021. Aforo: Lleno.

Para los aficionados al cante puro, al cante jondo, al cante rancio, la voz de Dolores Agujetas es un caramelito que no se puede dejar escapar. Por eso, hace dos semanas cuando vino a la Peña Torre del Cante de Alhaurín de la Torre, la afición contestó a la cita. De la mano de Andrés Bermúdez y de la peña, acudió la jerezana al escenario alhaurino.

Como presentación, comenzó la tarde con el cuadro de baile de Luisa Chicano, acompañada por la cantaora Delia Membrive y Joselito Pérez a la guitarra. Cantó Delia por tarantos (pa’ comérsela) y bailó luego la Chicano por cantiñas, derramando todo su arte y embelesando al respetable, que no le quitaba ojo.

Resaltar quiero la importancia del cante en el cuadro de baile. ¡Qué difícil cantar p’atrás y qué poco valor se le da normalmente! Delia lo hizo genial, con esa voz tan flamenca que tiene y esa sabiduría que le aportan los años de bagaje en este mundo flamenco. De Luisa, ¿qué decir? ¿Que más flamenca no la hay? Es racial y temperamental, es fina y elegante. ¡Lo tiene tó’!

Después vino Dolores. Nieta, hija, hermana, sobrina y madre de artistas, no es cualquier cosa. Es un eslabón de esa cadena que ha conformado la saga Agujetas en el cante flamenco, siendo su padre, Manuel, el máximo exponente. En la voz, en las tripas o en el ADN, no sé dónde irá eso marcao’, pero tienen un metal de voz característico que me da por llamar ‘Sonido agujetas’. Y es que los cantaores de esta familia tienen predominancia por esa voz rasgada, afillá, rasposa que tan poco común es y que tanto disloca a la afición. De manera que en la voz se conoce que está cantando un Agujetas. Sumada esa voz al salvajismo que ofrece su cante (sello de la casta) nos resulta, sencillamente, de una pureza que hace prevelicar.

Se subió Dolores, del tirón, a cantar acompañada de su primo Domingo Rubichi a la bajañí, muy atento a ella en todo momento. E hizo su repertorio habitual, no por ello menos interesante: comenzó por tientos-tangos, siguió con la malagueña del Mellizo, sus fandangos marca de la casa, seguiriyas… Y se paró en la soleá. Allí fundió los metales. No se escuchaba nada más que la voz ronca y rota de Dolores, su cante, que se metió por los recovecos del sentío’ hasta ahondar, en lo más hondo, y pegar el pellizco. Sublime por soleá. No se puede cantar mejor, ni emocionar más. Cerró la actuación por bulerías, con ese soniquete jerezano que insufla ánimo a los presentes.

Arte en estado salvaje. Así es ella y así se mostró Dolores Agujetas.

Fotos: Lorenzo Carnero (Agencia Punto Press).

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