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Actulizado 1:25 AM UTC, Feb 23, 2024

Antonio Reyes, la importancia de recordar a los maestros

‘A Panseco‘. Festival Flamenco Madrid. Cante: Antonio Reyes. Guitarra: Joni Jiménez. Artista invitado (Cante): Juan Villar. Lugar: Sala Guirau del Teatro Fernán Gómez (Centro Cultural de la Villa) de Madrid. Día: Viernes, 19 de mayo de 2023. Aforo: Lleno.

El pasado 17 de febrero de este mismo año, el flamenco lloraba la pérdida del cantaor gaditano José Cortés Jiménez, conocido como Pansequito. Hacía tiempo que ya se había convertido en otro de los nombres que archivar en la memoria flamenca por haber dado a este arte tanto amor como otros que pasaron antes que él.

Y parece que así, poco a poco, las glorias del flamenco van dejando este mundo despoblado y que su grandeza se convierte en una pequeña minoría que todavía sobrevive. Pero no. El flamenco no muere con la muerte de los más grandes. El flamenco sigue vivo y se reinventa. Y así nos lo recordaron las nuevas generaciones en uno de los recitales organizados para el Festival Flamenco Madrid, celebrado en el Teatro Fernán Gómez (Centro Cultural de la Villa) del 14 al 27 de mayo.

La tarde del viernes pasado tuvimos la suerte de entenderlo a través de las letras cantadas por Antonio Reyes, acompañado de otra gloria del flamenco, Juan Villar, y de las cuerdas recién repuestas del guitarrista Joni Jiménez. Nos hablaron con su arte de muchas cosas, pero la que más resonaba entre líneas era la de lo importante que era saber recordar. Recordar, transmitían con ese vocablo tan flamenco que llamamos ‘sentío’, es saber de dónde venimos y de quiénes aprendemos. Es conocer, dar valor y sentir respeto hacia la tradición.

Y lo hicieron muy bien, entonaron cantes por bulerías, por soleares, por seguiriyas y por tangos seguramente con la misma viveza que lo hubiera hecho el gran Pansequito. Además, también nos explicaron que recordar era algo tan simple como no olvidar. Las emociones transmitidas, las sensaciones generadas. No se escucharon en la sala más que algunos acordes mayores de fragmentos de letras de cierre entre los demás sonidos flamencos, más rudos y tenues, que acompañaban aquella despedida. Y quizás alguien podría malinterpretar la elección de unos cantes tan oscuros como los escogidos, ligándolos a un homenaje fúnebre hecho para un cantaor de tradición. Pero el sentido era el contrario porque esos cantes eran de él. Parecía respirarse un ambiente de alegría y gratitud hacia una figura que nada más se convertía en un nuevo maestro del que tomar lecciones.

De cuando en cuando, el cantaor chiclanero se levantaba y enviaba un beso al cielo. El guitarrista madrileño se sonreía. Y el maestro gaditano se enorgullecía con algunas palabras improvisadas. Todo era natural, nada premeditado.

No obstante, homenajear a una gloria no es tarea fácil. Es importante saber cómo recordarla y escoger con prudencia quiénes lo harán de la mejor manera. Habrá muchos que desearán brindar un recuerdo por nuestro Pansequito, a su modo. Habrá otros que disfrutarán de quienes mantienen vivo su recuerdo. Pero lo que es seguro, es que los artistas seleccionados fueron los mejores. Quien haya conocido el nombre de Pansequito tras su muerte se habrá acercado a su cante de puntillas, con cierta curiosidad. Y habrá descubierto que su voz era especial y muy diferente a la de otros flamencos. Antonio Reyes, con la suya, nos recordaba a esa precisión y esos giros tan bien pronunciados que él hacía. A su manera de quejarse, finamente.

Juan Villar, sin embargo, nos transmitía esa cierta rotura de su sonido, propia de la tradición más jonda con las que tantas veces se rompía cantando. Y Joni Jiménez, cuya participación también fue significativa, nos cantaba con su guitarra con la misma fuerza y desgarre que lo haría el grande.

Sí, las glorias del flamenco van despoblando poco a poco nuestro mundo. Pero no nos dejan huérfanos. Nos regalan sus enseñanzas para que los que tienen el valor de hacerlo continúen enseñando a otros. Y así, la rueda continúa girando de manera infinita. ¡Qué importante es recordar a los maestros para que nazcan otros!

Fotos: Carmen Fernández – Enríquez. Cedidas por Vive Pasión Flamenca.

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