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Actulizado 11:59 PM UTC, Nov 28, 2022

Alcaucín vuelve a vibrar con el flamenco

XXXIV Festival Flamenco de Alcaucín. Cante: José de Chaparro, José Canela, Antonia Contreras y Guillermo Cano. Guitarra: Chaparro de Málaga, Rubén Lara, Juan Ramón Caro y Rubén Lebaniegos. Cuadro flamenco de Sandra Cisneros. Baile: Sandra Cisneros y Matías Campos. Cante: José Manuel Fernández. Guitarra: Camarón de Pitita. Voces y compás: Familia Canela, Vanessa Fernández, Rosa Linero, Encarni Cortés, Laura Román y Raquel Salas. Presenta: Antonio Gavilán. Lugar: Plaza de la Constitución de Alcaucín (Málaga). Día: Viernes, 5 agosto de 2022. Aforo: Lleno.

Abre la noche José de Chaparro por malagueña y abandolao. Sigue por tangos; y brotan lágrimas de sentimiento de los ojos del cantaor con una seguiriya dedicada al fallecido Gitanillo de Vélez: “Qué pena más grande/ y qué grande es el dolor/ que se ha muerto mi tío Luis/ el más gitano de tos’”. José cuenta con una voz jonda, llena de fuerza y grandeza, perfectamente arropada por la guitarra de Chaparro de Málaga. Por fandangos y bulerías rematan los Chaparro, con el acompañamiento a las palmas de la familia Canela. Magistral la guitarra de Chaparro.

Con cantes de su tierra gaditana, por alegrías, comienza José Canela. El cantaor posee un sabor inconfundible en los cantes de compás. Pero enseguida cambia de tercio por soleá: “Dios mío qué mala suerte tengo// por dónde quiera que voy// me parece que te estoy viendo…” Con este cante se luce la guitarra del malagueño Rubén Lara. El de San Roque respeta lo clásico y le aporta su propio estilo. Así, a continuación, muestra su personalidad en unos soberbios tientos-tangos y termina por bulerías, con el compás de la familia Canela.

Sandra Cisneros es una joven bailaora malagueña, oriunda de Almáchar, a la que Pellizco Flamenco hizo un seguimiento en el estreno del espectáculo ‘María de mis entrañas’, en abril de este año. Allí mostró la solidez de sus fundamentos como bailaora. Hoy nos vuelve a deleitar con un comienzo por taranto; con la voz jonda de José Manuel Fernández y un buen acompañamiento a la guitarra de Camarón de Pitita. La soleá por bulerías que ofrecieron a continuación sirvió para presentar al bailaor de Alcaucín Matías Campos, alumno de Jabera Studio. Con sólo catorce años, tiene un plante y hechuras de gran artista. Con las ideas muy claras: “Te concentras en el cante para meter los pasos a tiempo y te olvidas de tu alrededor”. Por alegrías se despide Sandra. El modo de desenvolverse, su creatividad e impulso no dejan lugar a dudas. ¡Qué privilegio ver bailar a estas dos jóvenes figuras!

Tras quince minutos de descanso, toma el relevo Antonia Contreras. Va a estar acompañada por la guitarra de Juan Ramón Caro y los coros y compás de dos buenas cantaoras: Vanessa Fernández y Rosa Linero. Prometedor comienzo por caña, seguido por alegrías y el cante por malagueñas, en el que Contreras es una auténtica maestra. Recia en las formas y profunda en la expresión, con las que aborda una sentida seguiriya. Las cuerdas de Caro arropan el cante con delicadeza, interiorización y una exquisita sensibilidad. Sigue la cantaora por fandangos, donde muestra el poderío de su voz; y se despide con un guiño a los verdiales de la tierra y por bulerías. En este cante van a tener un protagonismo especial Fernández y Linero.

Y llega el turno de Guillermo Cano, que comienza con un tema largo en el que enlaza varios cantes, como la soleá de Triana, o los tangos: “…En mi memoria suena Morente// y en mi garganta sigue presente”. En este arranque no faltan los fandangos de Macandé. La guitarra de Rubén Levaniegos reclama protagonismo con su fuerza expresiva y un toque particular que se deja notar y conecta con el público. Continúa Cano por guajiras, se siente cómodo en este cante, no en vano es uno de sus favoritos. En el cantaor de Bollullos no podían faltar los fandangos; arranca con ellos y le siguen las tres voces femeninas que lo acompañan a la perfección, cada una marcando su estilo personal: la paleña Laura Román, Raquel Salas y Encarni Cortés. Sin duda, un acompañamiento de lujo. El cuplé por bulerías parecía poner el broche final, pero Guillermo Cano baja del escenario y, mezclado con el público, remata con un romance y fandangos.

A las cinco de la mañana, los aficionados dejan la Plaza de la Constitución y en sus caras se refleja la satisfacción por el espectáculo vivido. La espera ha merecido la pena.

Fotos: Antonio Gavilán

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