Noche memorable con Antonio Canales y los hermanos Navarro en el Tablao Los Amayas

‘Picasso y el flamenco’. Dirección artística: Moisés Navarro. Baile: Moisés Navarro, Fátima Navarro y María Jurado. Artista invitado: Antonio Canales. Cante: José Manuel Fernández y Simón Román. Guitarra: Camarón de Pitita. Lugar: Tablao Los Amayas de Málaga. Día: Viernes, 10 de mayo de 2019. Aforo: Tres cuartos.

Había expectación por ver a un grande del baile como Antonio Canales en un lugar como el Tablao Los Amayas de Málaga, que permite una cercanía con el público desusada en otros escenarios. Impartió su magisterio, dejó su magia y su talento y junto a los hermanos Navarro, Moisés y Fátima, convirtieron la noche en memorable.

Estuvieron muy bien arropados por dos colosos del cante para atrás, José Manuel Fernández y Simón Román, y un guitarrista de muchos quilates, Camarón de Pitita. Fernández y Román abrieron con un mano a mano por bulerías, con sus voces flamenquísimas.

En las alegrías, rematadas por bulerías de Cádiz, María Jurado es llevada en volandas con el compás medido de los cantaores, de Moisés Navarro y la guitarra de Camarón. Es el suyo un baile asentado y pastueño.

Por soleá, Fernández marca la senda, que sigue Román, con Fátima Navarro sentada, braceo de arte. Junto a su hermano Moisés son el alma del tablao. Su baile es pura esencia. Se transforma en el escenario, explosiva cuando hay que serlo y contenida cuando la ocasión lo requiere, excelsa en cualquier caso. Moisés sonríe de satisfacción. Espectacular.

Camarón de Pitita ofrece una bella pieza instrumental, en la que revisa My way de Sinatra por su flamenquísimo tamiz.

Llega el momento más esperado. Se duele Román por seguiriyas y Antonio Canales imparte su magisterio, sutil y contundente. Los vellos como escarpias. “Málaga”, espeta. Profundo, sentido, único e irrepetible. Le da también la réplica a Fernández. Son momentos que valen su peso en oro. Agradece la invitación del tablao, a los Amayas y a Moisés Navarro, y dice sentirse “chanquetero”. El público, emocionado y enhiesto.

Pero aún quedaba mucha tela que cortar… Moisés Navarro, que formó parte de la compañía del maestro sevillano, bailó con una intensidad descomunal. Grandioso por tientos- tangos. Espectacular ya de inicio. Una fuerza de la naturaleza, un volcán en erupción, que para, templa y manda. Y un virtuoso con los pies. Además, dejó una pincelada a dúo memorable, de arte, con Canales, que precedió al fin de fiesta con el cuadro al completo.

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