Éxito incontestable de Pitingo en Benalmádena

‘Mestizo y fronterizo’. Cante: Pitingo. Palmas y cante: Iván Carpio y David Bermúdez. Guitarra: Pedro Pimentel. Teclado: Pau Álvarez. Guitarra eléctrica: Tuti Fernández. Bajista, contrabajo y percusión: Kostan González. Batería: Fernando Favier Vall Llosera. Percusión: Carlos Merino. Trompeta: Frank David Santiuste Castañeda. Coros: Deborah Ayo, Astrid Jones y Dani Reus. Lugar: Auditorio de Benalmádena (Málaga). Día: Sábado 14 de julio de 2018. Aforo: Lleno.

Pitingo demostró con ‘Cambio de tercio’ (2014), disco de flamenco ortodoxo, que es un gran cantaor, que además puede interpretar clásicos de la música negra y entreverarlos con palos flamencos con gusto y solvencia. Hasta tal punto es así que el legendario Sam Moore (del mítico dúo soul Sam & Dave) le propuso grabar al alimón su Soul man tras verlo en directo. Y así nació ‘Mestizo y fronterizo’, álbum que presentó en Benalmádena el pasado sábado con un éxito incontestable. Llenó el auditorio y el público lo despidió enhiesto y con una gran ovación.

De inicio, unos coros soul dan paso a Pitingo por tonás. Toda una declaración de intenciones. Flamenco ante todo, aunque, según relata, “con doce años escuché a Aretha Franklin y empecé a escuchar a los grandes de la Motown y a mezclar, sin querer, de forma muy natural”.

A continuación, cantó por soleá con una letra dedicada al guitarrista Mario Escudero, que se hallaba en Nueva York cuando asesinaron a John Lennon. Al parecer, Yoko Ono, mujer del Beatle, se abrazó a Escudero, que se había abierto paso entre la multitud… Remató la soleá dedicada a esta historia con alma con el Imagine.

Prosigue por bulerías con toque gospel, bautizadas por él como ‘gospelerías’… Evoca a Luis de la Pica. Una delicia. Y canta el fandango del Gloria (Reza por mí tos’ los días…), pataíta de arte incluida. Y todo ello con los coros gospel. Espectacular.

Tras un solo de percusión, vuelve con otro atuendo más informal para abordar un tema soul y rememora una historia hilarante que protagonizó, con dieciocho años, junto a Fernando Soto y a un guitarrista de Madrid. Viajaron a Chicago para una serie de actuaciones con ropa de verano, pensando que allí lo era, en pleno invierno.

Interpretó Soul man, de Sam Moore, de quien dijo que “los grandes son humildes; los de medio pelo no y tratan mal a sus trabajadores”.
Un solo de guitarra precede a un fandango de Huelva por parte de uno de los palmeros; Oye cómo va, de Santana; y el coro soul/gospel a solas.

Vuelve Pitingo para interpretar el clásico intimista Cucurrucucú Paloma, con Pedro Pimentel, excelso, a la guitarra.

En la recta final del recital, sonaron un buen puñado de clásicos: Stand by me, de Ben E. King, colosal; Recue me; Proud Mary, de Creedence Clearwater Revival; Guantanamera, en la que puso al público a cantar; y Kimbala, Kimbala.

Ya en los bises, sonaron Lucha por su dinero (She works hard for the money) y Killing me softly. Fin de fiesta por bulerías. Apoteósico.

Fotos: Laura Castillo

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