Virginia Gámez, noche de arte mágica y memorable

Presentación del disco ‘Baúl’. Cante: Virginia Gámez. Guitarra: Andrés Cansino y Curro de María. Piano: Javier Tapia. Palmas y coros: Fran Blanco y José Antonio Rojas. Percusión: Miguel El Nene. Violín: Nelson Doblas. Saxo: Adrián Gaona. Bajo: Juan Soto. Artistas invitados: Diana Navarro, Encarna Anillo, Antonia Contreras y Juan Ramón Caro. Lugar: Auditorio Edgar Neville de Málaga. Día: Viernes, 2 de marzo de 2019. Aforo: Lleno.

El Auditorio Edgar Neville de Málaga registró un lleno para presenciar la presentación del nuevo disco de Virginia Gámez, ‘Baúl’, para la que contó con algunos de los amigos ilustres que participaron en la grabación, esto es, Diana Navarro, Encarna Anillo y Antonia Contreras. Además, la cantaora malagueña se rodeó de una estupenda banda de músicos. Con estos mimbres, el corolario no podía ser otro que una noche de arte mágica y memorable.

Abrió el fuego con Mediterráneo, de Serrat, que ya interpretaba hace años en sus directos y que recuperó felizmente para la ocasión. Engrandece este clásico inmarcesible, con toda su banda al completo, imprimiéndole pellizco.

A solas con Javier Tapia al piano, canta un tema bellísimo de éste, Quiero volver, alusivo a Andalucía y sus virtudes. Y Gámez continuó abriendo su baúl… De él, rescató Nacido para mí, tema de Paco el Paquiro que escuchaba en su infancia y que le dedicó a su retoño, Manuel, allí presente. Una delicia en su bella voz, con los matices jazzísticos del saxo.

Uno de los momentos álgidos de la noche fue el dueto con Diana Navarro, con quien interpretó Un compromiso, el bolero de Machín, un goce para los sentidos, pellizcando… “¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Yo estoy temblona”, espetó Virginia Gámez. Antes, Navarro había explicado que cuando empezó a cantar saetas, le pedía consejo a ella, porque la admiraba. “Te quiero y te admiro”, le confesó.

De nuevo a solas con Tapia, erigió un monumento a dos coplas imperecederas, Y sin embargo te quiero y Ojos Verdes, rematadas sin amplificación. La banda le concede un descanso con una pieza instrumental por bulerías, en la que Fran Blanco, discípulo aventajado de Gámez, deja una pincelada de su arte, con sabor y compás.

Vuelve, completamente de azul, por sevillanas antes de presentar a Encarna Anillo (“Cádiz es ella”) y evocar a dúo a Lole y Manuel y su clásico Dime. Los vellos como escarpias. Belleza y emoción a raudales.

Y de un momento memorable a otro, con una pareja flamenquísima, Antonia Contreras, Lámpara Minera en 2016, y Juan Ramón Caro, con los que Gámez canta por tangos, también de Lole y Manuel. Y prosigue, con la guitarra maestra de Caro, para arrostrar la bellísima Un cuento para mí niño, también del mítico dúo sevillano.

Y de un clásico a otro, Pares y nones, tangos de Luis de Córdoba, “que se lo cantaba mi padre a mi madre”, bromeó.

Y dijo adiós con Agua fresca (“Limpia como el agua tienes la mirá; yo te llevaría mañana al altar”), single del nuevo disco, con la banda al completo, capitaneada amén del citado Tapia por sus inseparables Andrés Cansino y Curro de María, dos seguros de vida a la guitarra.

Como guinda a una noche de arte mágica y memorable, fin de fiesta por bulerías, con todos sobre las tablas y pataíta de Encarna Anillo y Virginia Gámez incluida.

 

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