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Actulizado 3:50 PM UTC, Sep 14, 2026

Veteranía y juventud se dan la mano en el Festival de Ardales

XLVII Festival de Ardales. Cante: Caracolillo de Cádiz, Iván Chaskío, Antonio Cazalla, Adrián Muñoz, Carmen Fernández y Rocío Gil. Guitarra: Nono Reyes, Javier de Ana María, Niño de la Aljaima, José de la María e Ismael Chicano. Palmas: María Barea, Adrián Jerez, Cepa Núñez, Kisco Alonso, Kiko del Tiriri y Rafael Habichuela. Presentan: Isa Cazalla y Rocío Gil. Lugar: Recinto Ferial de Ardales (Málaga). Día: Sábado, 29 agosto de 2026. Aforo: Completo.

A la entrada de Ardales, pasando el Puente de La Molina, se encuentra el Recinto Ferial preparado para acoger la edición número cuarenta y siete de este veterano Festival Flamenco. La organización ha querido conjugar artistas locales y foráneos, a fin de atraer a público joven, algo que ha conseguido, viendo cómo aficionados de todas las edades llenan el recinto. Las presentadoras, Isa Cazalla y Rocío Gil, recuerdan que el evento se dedica este año a la memoria de Fosforito y El Cabrero. Como telón de fondo se mece con el viento la bandera verde y blanca.

Noche plácida que invita a disfrutar con sosiego del flamenco. Rompe el hielo Adrián Muñoz, cantaor ardaleño que ha actuado aquí en varias ocasiones. Llega acompañado a la guitarra por José de la María, de Pizarra. Suenan los tientos que cantara Luis de Córdoba: «Penando vengo de sed// y tu fuente se secó// sólo me queda el recuerdo // del agua que me brindó…» Los remata por tangos: «El agua se va a los ríos// los ríos se van a la mar// y el pobre corazón mío// detrás del tuyo se va».

Adrián quiso dedicarle la actuación a su madre, fallecida recientemente. Qué mejor manera de expresarlo que a través de una soleá: «Qué dolor de mare mía// cuando voy a tener una mare como la que yo tenía». Cambia de tercio por bulerías y remata con dos fandangos, con letra del cantaor, dedicados respectivamente a Fosforito y a El Cabrero.

Sobre el escenario tenemos ahora a una cantaora local de poderosa voz, Carmen Férnandez. La guitarra del coíno Ismael Chicano nos acerca a la farruca: «Mi gloria es verte bailar…» La cantaora entona a continuación una sentida seguiriya, bien acompañada por Ismael. Y llegan los tangos de Juanito Villar: “«Yo sé que tú me quieres con delirio// porque tus ojos no se apartan de los míos// pero tu boca no es valiente pa’ decirlo// y en el reloj del tiempo son minutos perdíos». Aires de Cádiz en la noche ardaleña por alegrías. De pie, con unas bulerías que nos recuerdan a Rocío Jurado, se despide Carmen Fernández.

Turno para un veterano cantaor, Antonio Cazalla. El rasgueo de la guitarra del Niño de la Aljaima nos anuncia la malagueña que popularizó Fosforito: «No sé con quien compararte// mujer, no encuentro ninguna.// No sé con quien compararte;// yo he visto una, por fortuna,// que estaba en un estandarte// y a sus pies tenía la luna». Tras las alegrías de Córdoba, por Pepe Vergara, ofrece una granaína. Con una milonga, Cazalla muestra su gusto por los cantes de influencia americana. Y un ramillete de fandangos servirá al cantaor para rematar la faena.

Tras un descanso de unos veinte minutos, se reanuda el acto. La niña de fuego, de Manolo Caracol, es la carta de presentación de Rocío Gil. Para ella va a tocar su padre, el Niño de la Aljaima. Llegan tientos-tangos, con el compás de María Barea y Adrián Jerez. «Si a media noche en tu cama// te despierta un viento frío//primo, no te dé jindama// que son los suspiros míos». Le sigue una soleá por bulerías. La cantaora, que se ha formado con Pedro Gordillo, José de Chaparro y Chaparro de Málaga, va a finalizar su actuación con fandangos y bulerías, con pataíta incluida.

Dicen de Caracolillo que es uno de los mejores embajadores del aire gaditano; con ecos de los Rancapino y de Juanito Villar. Lo acompañó a la guitarra Nono Reyes. Comienzan por alegrías. Y con todo el sentimiento del mundo, el cantaor le dedica una seguiriya al gran guitarrista Miguel Salado, fallecido el pasado mes de junio: «Qué prontito te has ido// qué pena más grande// pero en mi alma// aún queda tu recuerdo// juntito a mi cante». Hasta la guitarra de Nono parece llorar de pena, recibiendo un aplauso cerrado del público. En la actuación del gaditano no podían faltar los tangos caleteros del Niño del Mentidero, uno de los estandartes de este cantaor. Y para terminar, con el acompañamiento a las palmas de Cepa Núñez y Kisco Alonso, bulerías y fandangos, cantados estos sin megafonía. Caracolillo nunca defrauda.

El festival ardaleño ofrece una última actuación con Iván Chaskío y Javier de Ana María. El cantaor sorprende con una milonga dedicada a Ardales, compuesta por él esta misma noche. Para marcar el compás suben al escenario Kiko de Tiriri y Rafael Habichuela, que acompañan en la soleá por bulerías. Luego en los tangos: «A mi madre abandoné// por tu querer solamente// y ahora yo me veo solito// sin madre y sin tu querer». Brilla el toque de Javier de Ana María. Se van a suceder alegrías, bulerías y un ramillete de fandangos, de Antonio El Sevillano, El Niño de la Huerta o El Pena, entre otros.

La personalidad de Chaskío, su porte en el escenario y su peculiar voz transmiten autenticidad. Los aficionados, puestos en pie, despiden la actuación de los dos artistas. Sin duda, hemos disfrutado del buen cante y del toque. Hasta el Castillo de la Peña, que corona Ardales, han llegado los ecos flamencos de esta noche de verano.

Fotos: David Sánchez Sánchez.

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